lunes, 12 de marzo de 2012

Amor y aceptación

Hay confesiones que no nos enorgullecen... Esta es una de ellas... Lo hago por catarsis y porque creo que siempre puede ayudarle a alguien... Creo que a mí me habría servido leer algo así. 

Los cercanos saben que desde hace mucho tiempo he tenido un conflicto grande con Cedric. Todo empezó cuando quedé embarazada de Anuk y sentía que él 'tenía que crecer' porque iba a convertirse en hermano mayor. Comencé a exigirle un poco más y al ver que no podía, que no era 'eficiente', que la pereza lo invadía y que 'le faltaba berraquera' para sobreponerse a las situaciones, para corregir y avanzar, me fui alejando de él y con los años fue más y más. Cedric era el niño de mis ojos, pero hay muchas cosas que cambian cuando llega un nuevo bebé a casa. Cedric tenía 7 años y tenía todas y unas más de las dificultades que hoy tiene... Nunca hemos tenido un diagnóstico médico que nos de un punto desde el cual entender sus dificultades y ayudarle, saber cuánto empujar sin sobreexigir, creo que hasta hoy tendremos un poco de luz en ese sentido. 

Ha habido varias personas con las que hablé de esto, entre ellas Andrea. Cuando vino de Chile yo le decía que qué era lo que pasaba conmigo, que si era que yo no amaba al mono, que si eso era posible, y que por qué me dolía tanto. Ella me decía que yo sí lo quería, que el problema no era ese. Pero entonces, ¿cuál era el problema?

La respuesta vino a mí dos años después en forma de mujer, de una gran mujer con la que apenas he tenido dos conversaciones pero que ha cambiado mi forma de ver y de sentir y le ha dado montones de paz a mi vida y a mi corazón. Natalia es madre de un niño con asperger y he encontrado en ella la comprensión que no encontré en nadie más; nos encontramos en las dificultades que vivimos día a día con nuestros hijos y cómo lo resolvemos. Nunca me ha dicho en qué he fallado, no me ha reprochado mis equivocaciones; ella sólo me contaba algunas de las situaciones por las que ha pasado con su niño y sus palabras me iluminaron. Y al fin entendí que no era que yo no amara al mono, el problema nunca fue ese, era que yo no lo aceptaba como él era. Y el darme cuenta fue un paso grandísimo para mí, fue calmar mi frustración, mi ira, mi resentimiento, mi culpa, pasar de la noche al día y dar pasos de gigantes en la restauración y crecimiento de mi relación con Cedric; lo que me faltaba era aceptarlo. Qué obvio puede parecer y que ciegos somos a veces; pero la claridad en mi mente fue claridad en mi corazón, y hacer el cambio fue tan sencillo, que parece absurdo. Con él hay una gran ventaja y es que tiene un corazón de oro y tiene un don inmenso de perdón. Y, como siempre digo, faltará mucho camino pero lo seguiremos andando.

Y el cuento con el mono termina ahí (de momento), pero tiene relación con otra cosa... Hace un par de días mi madre me hizo uno de sus comentarios salidos de contexto, tiempo y espacio frente a toda la familia. Mi madre tiene el don de la palabra para hacerme sentir como lo peor, siempre lo ha hecho y aunque ya tenga treinta y tantos el por qué de esas palabeas había sido una incógnita para mí... De niña y de adolescente siempre creí que había algo en mí que estaba mal y que por eso no me merecía sus afectos, que me faltaba algo, que estaba incompleta, y aunque de adulta me he fortalecido y he aprendido a amarme, los comentarios siguen y siguen, y duelen y aburren. Yo decía que ella me debía querer porque me hacía ropa, me cocinaba lo que a mí me gustaba y estaba pendiente de mí, pero a la vez sentía que no me amaba porque era muy dura conmigo, porque casi nunca me abrazaba ni me consentía, porque casi nunca jugaba conmigo, porque cuando intentaba contarle lo que me dolía y me entristecía me decía que eran tonterías.

Y hace un par de días, recién me despertaba, de nuevo la luz vino a mí y entendí, que no es que mi madre no me quiera, es que no me acepta, nunca me ha aceptado como soy, con lo que pienso, como siento, en lo que creo, como vivo. Siento que me quiere por todas las cosas con las que me ayuda, con las que me ha ayudado (por lo cual no tengo agradecimiento suficiente para corresponder) y por el amor y entrega que tiene y siempre ha tenido hacia mis hijos, pero no me acepta, siempre ha querido que sea otra que no soy y que nunca voy a ser; posiblemente esperaba que le diera otros orgullos como los que le ha dado mi  hermano (el único aceptado por ella) maestría, doctorado, profesor universitario, buen sueldo y futura pensión; pero posiblemente he sido lo opuesto, un pregrado tardío, 2 embarazos adolescentes, matrimonio civil y divorcio, no soy católica, no soy casada, explorando continuamente opciones de vida, cambio constante, inestabilidad económica, autodefiniéndome por los amores de toda mi vida: Fabián, mis hijos, la música y mis ganas de cambiar el mundo. Podría entenderse que mi relación con mi madre es muy mala, pero no es así... Solo que tiene una dosis grande de contradicciones que como el mar van y vienen.

Así que el amor y la aceptación son cosas diferentes, absolutamente complementarias, pero que no siempre van juntas. Es difícil sentirse amado sin ser aceptado. Qué cosa con mi mono que ha vivido con eso varios años, pero no más. Qué cosa conmigo que posiblemente viviré con ello toda la vida, no es sencillo y a pesar de comprender, a pesar de tener el entendiminto desde la razón, aun no es completo desde la emoción, y duele cada vez que ella habla de mí con rabia y desprecio, cuando le hago estorbo, cuando se irrita por las cosas cotidianas. Sanación y aceptación serán mi camino.
¡Tamañas lecciones de vida nos tocan! Gracias Natalia, que de no ser por ti no sé cuántos años más habría seguido en mi error, gracias a Rosa E. que hace unos meses en sus brazos sentí lo que es un abrazo maternal en toda su extensión (me sentí amada, aceptada, valorada y mujer).

13 comentarios:

Silvia dijo...

Que bonito post. Gracias por escribirlo. A mi me ayuda tambien. Fijate que como dices, esta el amor, la aceptacion. Y no es solo algo dificil cuando tu hijo o hija tiene claramente muchos retos por delante, nos puede pasar a otros... ultimamente he estado pensando en lo mismo con mi hija mayor... y con la peque, porque se que quererlas las quiero, pero aceptarlas... bueno, pues aunque sea algo como dices que puede parecer 'obvio', no siempre lo es. Claro, como que no las acepto! Pues yo digo que si... pero luego veo cosas que hago, cosas que digo, y pienso que no es del todo aceptacion de quienes son... quiza es que no me he aceptado aun yo misma, a veces es mas facil poner parametros en otros que mirarse uno por dentro.

Gracias porque esto me motiva a dar lo mejor de mi en el proceso de aceptacion, (propia y de quienes me rodean) que tambien hay niveles y grados, y esos se van conquistando, digo yo, con la reflexion, la escucha siincera y viviendo experiencias unidos.

Aprendo mucho de ti, y no solo para los hijos, esto se extiende a la pareja y a los padres, a uno mismo... si tu madre no te acepta, al menos tu si la puedes aceptar en sus limites, contradicciones, como dices, en su habito incesante de criticarte en publico y no vivir feliz y disfrutarte plenamente como hija. Esto es opinion no pedida, pero yo creo que se lo diria, no se si la haga cambiar, pero seguro que ni se ha parado a pensarlo... Una amiga cuyos padres son amorosos y pareja ideal, me dijo que hace unos anios se criticaban horrible, y yendo a un consejero matrimonial, escucharon cosas como que tu marido o mujer es quien siempre esta ahi, vaya, que no habian pensado ni escuchado cosas tan sencillas como esta, y de ahi salieron como tortolos de nuevo, ja ja ja.

Y fijate. Un libro que lei de ADD hace anios que no recuerdo el titulo, al final el escritor que era pediatra y psiquiatra y no se que mas, pues ponia el testimonio precisamente de una madre con un ninio adolescente con Asperger, en serio, y decia que la madre aprendio tras muchos anios a reirse con su hijo, a disfrutar de su diferente sentido del humor, a ser feliz con el hijo tal y como el hijo era, y pasar digamos un poco de todo lo exterior. El autor dijo lo que vosotras... si es que sois tan inteligentes, muchachas.

Besos,
s

Jann dijo...

Sabes que ahora que lo dices... te hablaré desde hija, a mi me paso eso a mi nunca me han aceptado y yo siempre he pensado que no me han querido mis padres, pero claro esa fué mi percpción, por favor te pido que si crees que esa es tu respuesta pues trabaja mucho en ello para que el niño no crea que tu no lo quieres eso es horrible y le marca a uno la vida muy feo y para siempre

Silvia dijo...

Jann y Zinnia. Como estoy escribiendo desde el laptop sin acentos, releo el comentario y pienso que quedo algo extranio.

Me refiero a que claro que acepto a mis hijas, solo digo que intento conscientemente analizar aquello que hago o digo porque a veces, aunque todos pensemos que aceptamos a nuestros hijos, es posible que haya pequenios huecos de no aceptacion, por eso a mi me es necesaria esta reflexion e introspeccion, para que crezcamos no solo ellas y yo, o yo con ellas, sino una misma, y en toda relacion, con no solo amor, sino con aceptacion y comprension tambien.

Besos a las dos.

Ana P. dijo...

Zinnia,como dices no es una confesión nada fácil de hacer. Y te digo que nos identificamos en varias cosas, teniendo situaciones familiares tan diferentes.
Yo pasé por el proceso de aceptar que podía no gustarme la forma de ser de mi hijo (en mmi caso Juanjo, hace ya varios años) pero que eso no significaba que no lo amara profundamente. En ese momento entendí que una mamá tiene derecho a sentirse mas a gusto con las actitudes de algunos de sus hijos, sin sentir que prefiere a uno por encima de los demás.
En mi relación con mi mamá también pasa un poco lo que te pasa en la tuya, es clarísimo que le cuesta aceptar la persona que soy y la vida que llevo, pero también es claro que me demuestra cariño a su manera, aunque para mí la preferencia por mi hermana sea tan evidente y tan incómoda.
Me alegra que hayas llegado al momento de comprensión que nos cuentas y se que vas a aprovechar la calma que esto te produce para hacer muchos cambios que les van a sentar muy bien a todos.

Zinnia Muñoz dijo...

Silvia, pues me alegra que te haya servido... A veces hay cosas que parecen tan evidentes pero que solo cuando alguien nos las dice realmente nos damos cuenta. Tranquila que todo quedó claro ;) Y sí, es algo que se aplica a todos, quién y por qué nos cabe o no en el corazón.

Janneth, creo que entiendo muy bien tu posición, porque he pasado por lo mismo, y cuando como hijos nos vemos en esa situación pues lo que hay que hacer es preguntarse ¿qué debo aprender? ¿cuál es la lección que me da mi madre que me quiere pero no me acepta? Esa parte de hijo no es fácil porque el niño interior es cosa seria, esas heridas causadas en la niñez son mucho más difíciles de sanar (al menos para mí) que cuando uno es adulto. Y pues tú conoces al mono, el SABE que lo quiero.

El cambio fue como chasquiar los dedos y ¡YA! Hay algunas cosas que cuando las podemos entender desde la mente y desde el corazón, el cambio es inmediato. No me costó trabajo, no fue un calvario. Lo único que tenía que cambiar era mi actitud, y al comprender fue un cambio automático (se alinearon los astros ;) Eso no quiere decir que no le siga exigiendo, lo que cambió fue el tono de mi voz, la emoción al hablarle... hay más armonía. Es un cambio sutil a simple vista pero grandísimo especialmente para mí. Él sigue siendo el mismo ;)

Ah! Las coincidencias! Gracias Anita.

¿qué les habrá pasado a nuestras madres que se parecen tanto?

Silvia dijo...

Es cierto lo que dices Zinni. Cuando entendemos algo con la mente y el corazon, entonces lo hacemos mejor. A eso que dijo Ana P me referia yo, a que las actitudes, comportamientos y forma de ser de alguno de nuestros hijos, a veces nos pueden gustar mas otras menos, pero como hijas, sabiendo que no nos gusta y duelen las preferencias, cambiar el tono, mostrar aceptacion, ser pacientes y sobre todo, NO HACER DEPENDER EL AMOR DE LA CONDUCTA, sino mostrar que el amor es incondicional, es lo que pienso les mostrara a nuestros hijos aceptacion. Algo que siempre tengo presente, es el no saltar con lo de tu hermana, y decir algo bueno ni mucho menos malo... si algo esta mal o bien, pues asi es, no porque tu hermana... eso duele mucho.

Creo que vuestras madres a su modo sufren, imaginan que vuestra vida, al no ser tan estereotipica, os hace sufrir... yo creo que por dentro tienen miedo de mostrar aceptacion porque tambien temen ser rechazadas y no aceptadas a su vez por la mayoria social. Digo, pero no justifico, porque como madre, veo que no tengo por que necesariamente aceptar y adorar solo a mis hijas en cuanto que socialmente tienen digamos exito.

Es un precioso tema, lo mas bello es oir tu paz alcanzada, tu nueva sabiduria, bueno, Ana P. tambien, que bien que pensemos en todo esto cuando estamos aun a tiempo de curvar nuestras reacciones, modificar nuestras conductas, de poder mostrar amor, aceptacion, y sin ser perfectas darles lo mejor de nosotras a los hijos que tanto lo van a necesitar, ahora y cuando vuelen por su cuenta.

Marvan dijo...

Me he quedado maravillada.
gracias Zinnia.

Z dijo...

Wow Zinnia! , yo también me quedé maravillada con todo lo que expusiste...qué cierto lo que dicían las chicas de que desarmás con tanta honestidad! jejej
Cómo te entiendo con eso de que te hace el "click" un día y ya nada lo ves como antes y ocurre el cambio...y creo que con nuestros hijos no cuesta porque somos nosotras las que erramos. Pero sí cuesta, y cómo, cuando es con quienes nos criaron(al menos a mí me costó y me cuesta aún un poco, honestamente).
Yo me tuve que mudar 9 mil quilómetros para poder llegar a hablar claro y con el corazón con mi mama...y hace unos días nomás tuvimos una charla muuuy especial y hasta oramos juntas...fué hermoso y en verdad por ahí esa es la clave, "hablar"...
Gracias por este post, muuuy generoso de tu parte .
Muchos cariños
Marina

Zinnia Muñoz dijo...

Si Silvia, es posible lo que dices de las mamás... Fabián me dice que también hay que ver cuáles mamás les tocaron a ellas y bueno es mi caso mi abuela fue el doble de mi madre, así que antes! dice él.

Un abrazo Marvan ;)

Marina, yo sigo viviendo a 10 minutos a pie de la casa de mi madre, jejeje. La posibilidad de irme lejos no es real para nosotros de momento ni en unos buenos años, nuestros trabajos son urbanos. Así que cerca estaremos mucho tiempo más y como uno no puede obligar a cambiar a nadie pues no hay más opción que cambiar uno. Eso será ir camino arriba...

Un abrazo a todas

Maria Calderón dijo...

Qué hermosos pensamientos. Gracias por compartirlos, pues me ha hecho reflexionar sobre el amor y la aceptación a los hijos, a la pareja, a los padres. Gracias. 1beso.

enbuscadelquirquincho dijo...

mmmm . sabes "extrapolando tu tema" yo creo que nuestros "dolores" se basan en la educación de la culpa, (muyy catoolicoo) y que cuando somos bebes y niños, nos van cortando los sueños , las alas .
Sin querer " uno repite el modelo" inconcientemente.
esa terapia interna de entender , que nos quieren exitoso y standar , lleva al rencor , a una autoestima destructiva .
Lo bueno, es que estás con el , y le regalaste un familia numerosa , talvez no lo valore aun , pero estás sembrando , recuerdos , ritos familiares, recuerdos culinarios , en fin tu le entregas las bases para escoger a la mujer de sus sueños , y tu eres su inspiración , aunque el no lo sepa aun .
un abrazo
y gracias por compartir
greisi

Zinnia Muñoz dijo...

Gracias María. Un abrazo

Siii, Greisi. La culpa es una cosa muy jodida. Nosotros procuramos hablar de responsabilidad y de causas y consecuencias. Y sí, quiéralo uno o no, inconcientemente repetimos el esquema; yo fuy muy conciente de no repetir el esquema con Iryna, pero no pensé que me fuera a pasar con el mono... Espero que tengan muchas cosas BUENAS para recordar ;)

Un abrazo Greisi

educandoenlacasa dijo...

No sabes cuanta alegría me da leer esta entrada. Un abrazo muy, muy grande.