Marvan está iniciando un proceso que admiro muchísimo y del cual dudo si yo sería capaz: luego de hacer EeF por 6 años su hijo de 15 ha decidido escolarizarse. Luego de dos semanas en el cole todos se hallaban un poco agotados y abrumados por el ritmo escolar, pero esperan con el tiempo seguirle el paso. Por una entrada que ella hizo en su blog tocando ese punto recordé algunas prácticas que realicé en mi escolarización y que sirvieron para sobrevivir en ese mundo. He de decir que aunque estoy segura que casi todos hemos hecho cosas similares, muchos no creerán conveniente que sus chicos se enteren, jejeje.
Cada cual según su colegio, preferencias, posibilidades y gusto por los riesgos inventa su propio sistema para acortar caminos y sobrevivir en la selva del sistema educativo. Yo desarrollé el mío y aquí lo comparto. (Marvan, no sé si le dejarás leer esto a tus chicos... ;)
En la primaria y el primer año de bachillerato fui una nerda total. Por exigencia de casa tenía que tener el promedio por encima de 9/10 y ser la primera de la clase. Sé que mis padres lo hacían con buena intención pero la verdad no fue nada grato para mí... La nota es una cosa muy compleja, uno se vuelve algo así como adicto a la aprobación externa, demasiado perfeccionista y a la vez inseguro y con baja autoestima; al menos así fue para mí.
Eso afectó todo en mi vida: Socialmente, pasaba mucho tiempo sola por envidias y malos entendidos con los compañeros, no me gustaba trabajar en grupo porque los otros no hacían nada confiando en que uno sacara la cara por todos, así que trabajé casi siempre sola y me la pasé sola; así se resume esa etapa, En Soledad. Emocionalmente, como decía antes, la inseguridad y la aprobación externa, la baja autoestima son sombras con las que aun hoy lucho todos los días, el ego lo doblegué, aunque creo que se me fue la mano. Intelectualmente, porque gasté mucho tiempo en cosas que realmente no me sirvieron luego para nada y desaproveché oportunidades de aprendizaje que habían sido mucho más valiosas para mi futuro, además creía demasiado en la academia así que mis procesos autodidactas en ese momento eran casi nulos, aparte de la literatura, no queda nada más. Físicamente, porque el estrés al que me veía sometida por todo el ambiente en el que vivía hacía que mi espalda estuviera llena de nudos, parecía un rosario, toda toda mi espalda era un solo dolor. Mi postura corporal no es buena y se lo debo a esos años, fue a los 20 años con el ballet que al fin pude soltar mi espalda y aprender a manejar la tensión y los estiramientos, así que hoy, a pesar de estar un poco encorvada, verme al espejo la espalda que tengo hoy en día es todo un orgullo, una satisfacción, una victoria para mí. Tiempo, porque prácticamente no viví otra cosa que no fuera cole, hacía TODAS las tareas lo mejor posible, leía todo lo que había que leer, cumplía con todo y sufría por hacerlo.
En segundo grado de bachillerato, a la edad de 13 años, me cambiaron de grupo en el cole, y conté con la grata compañía de una chica que para rematar, vivía cerca de mi casa. Ella era super relajada, divertida, y me convenció de que no se debía hacer tanto como yo hacía para pasar el cole, que también ese debía ser un espacio para disfrutarlo y que el estar pegada a los libros no me lo permitían. Fue un excelente año. Mi promedio quedó como en 7.5, y a pesar de eso era la segunda de la clase. Obvio, mis padres estaban de cabeza y me regañaban mucho, pero yo me la pasé muy bien.
Así que desde el año siguiente busqué un poco más de equilibrio, que 8.5 era un buen promedio y mis viejos no se estresaban tanto, que no todo tenía que ser perfecto ni tenía que esforzarme taaanto con las cosas que no me gustaban, porque con las que sí, obvio, le hacía con toda.
Había materias que definitivamente no me gustaban, porque el profesor era de un aburrido, por tema o metodología. Así que cuando tenía esas clases, iba momentos antes a la biblioteca y sacaba un libro, el cual leía en esa clase, no molestaba a nadie y hacía algo que me gustaba. Así pasé el resto del bachillerato, leyendo en todas las clases que me aburrían.
Tuvimos un profesor que nos alcahuetiaba, así que de algunas clases nos "volábamos" y él nos dejaba estar en su salón, o a veces simplemente nos íbamos al parque de los niños y le huíamos a los profesores. Buscábamos ayudarle a alguna profesora o al coordinador para pasar ese tiempo fuera del salón, participaba en foros y cualquier cosa que se hiciera fuera del colegio. A veces no alcanzaba a hacer una plancha de dibujo técnico (que me gustaba mucho pero que dejaba con frecuencia para lo último por la cantidad de tiempo que requería) así que llegaba intencionalmente ese día tarde y me quedaba el primer bloque en la biblioteca haciendo la tarea (porque a los que llegaban tarde "en castigo" no los dejaban entrar a clase)
Con los exámenes uno ve de todo y algunas cosas hace. Tenía un compañero que hacía el resumen y lo pegaba en el espaldar de la silla de adelante, otras se escribían las fórmulas en las piernas y se levantaban la falda a mitad de examen. Desarrollamos códigos para contestar exámenes de selección múltiple al estilo de piedra, papel y tijera. Algunos hacían resúmenes por páginas y después cada cual compilaba, otros pagaban por algún trabajo. Y claro, la copia escrita, esa es infaltable y muchas veces necesaria, que hay profesores que seguirán creyendo que los datos por sí solos son importantes, además que los hay cascareros: teníamos uno que hacía dos columnas para relacionar items, una tenía 10 y la otra 20. o_O
Posiblemente me acordaré luego de más y si quieren compartir alguna, bienvenidos.
En resumen y en mi opinión personal, en el colegio no vale la pena hacer las cosas tan bien como el sistema lo sueña porque simplemente muchas de las cosas que se estudian no sirven para nada, así que para qué dedicar tanto tiempo en algo que no va a ser útil? Las notas del colegio casi ninguna universidad la pide, no representa (casi nunca) una beca para algún estudio, es decir, que el graduado del colegio, da igual si pasó con 6 o con 10, si fue estudioso o vago, el cartón no dice nada de eso y la nota al fin de cuentas no mide mucho. Mi querido esposo fue medio vago en el cole, en parte porque se la pasaba teatriando y no le quedaba mucho tiempo, pero él sabía que el examen del Icfes era importante para estudiar en la universidad y que podía ser determinante, así que lo presentó a conciencia y fue uno de los mejores puntajes del colegio para sorpresa de compañeros y profesores.
Un abrazo Marvan querida y deseo de corazón que este proceso que inician sea satisfactorio para todos.
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viernes, 16 de mayo de 2014
miércoles, 7 de mayo de 2014
Y yo que decía.... y sobre el cole
Que las intenciones a veces se quedan en eso... No ha sido la idea pero el tiempo no da para tanto. Estamos en proceso de montaje de una obra de Fabián y ha habido muuuucho qué hacer y aun falta bastante. Hemos tenido demasiado trabajo que ha dejado poco tiempo para dormir (primerísimo que todo), para ordenar apartamento (que ayer lo ajusté un poco, al fín!) y para labores virtuales.
Por el montaje, buscando elementos para un personaje tomé Momo, de Michael Ende, esta mañana. Recordé con satisfacción y algo de asombro por qué he evitado la lectura los últimos 6 meses: debo confesarlo, soy adicta... a leer, y los libros no me sueltan hasta que ellos quieren. Me los zampé todo y encontré un par de párrafos que quiero compartir acá. Aunque Momo pasa por literatura infantil/juvenil, sus reflexiones son fuertes y descarnadas, dependiendo de la óptica con que se mire...
"Como consecuencia, en todos los barrios se construyeron los llamados "depósitos de niños". Se trataba de grandes edificios en los que había que entregar y recoger si era posible, a todos lo niños de los que nadie se podía ocupar. Se prohibió severamente que los niños jugaran por las calles, en los parques o en cualquier otro lugar. (...) Se acabó lo de inventarse ellos mismos sus juegos. Los vigilantes prescribían los juegos, que sólo eran aquellos con los que también aprendían alguna cosa útil. Mientras tanto olvidaron otra cosa, claro está: la capacidad de alegrarse, de entusiasmarse y de soñar.
Con el tiempo, los niños tuvieron la misma cara que los ahorradores de tiempo. Desencantados, aburridos y hostiles, hacían lo que se les exigía. Y si alguna vez los dejaban que se entretuvieran solos, ya no se les ocurría nada.
Lo único que todavía sabían hacer era meter ruido, pero ya no era un ruido alegre sino enfadado, iracundo"
Suena tan familiar.....
martes, 13 de diciembre de 2011
viernes, 23 de septiembre de 2011
Escolarización y distanciamiento social
Ya que está con tanto movimiento en estos días el tema de la socialización en los blogs HS -1- y -2- , me animo a hacer mi comentario.
Como ya lo anota Priss en su blog, la escolarización conlleva en mayor o menor grado un rompimiento social con la familia. Lo hemos sentido todas las madres que por primera vez llevamos a nuestros hijos al cole; sin importar si ellos quedan felices o llorando, nosotras quedamos desconsoladas y sentimos (y sabemos) que algo se quebró, fisura o fractura, algo sucede. Y a medida que van pasando los años es frecuente encontrar que ese distanciamiento se va aumentando hasta que a veces se llega al punto de negar la familia. Tenemos una sociedad basada en el desapego y éste se ve como un objetivo, una gran meta, un logro en la formación del individuo, cuando la naturaleza habla de todo lo contrario. Alguien cercano a mí estudia en un prestigiosísimo colegio de la ciudad donde se forman los futuros políticos, herederos de empresas y empleados con mucho poder, prestigio, responsabilidad y riqueza; al llegar a cierto curso, obligatoriamente, deben realizar un intercambio por seis meses a otro país para perfeccionar el idioma, basicamente, pero para mí la cosa va más allá... Es el desapego completo a la familia, les están enseñando para que en un futuro, por cuestiones de trabajo, los envíen al otro lado del mundo de la noche a la mañana y hagan su maleta sin mirar atrás. El primer mes para este chico fue de llanto todos los días, y para los padres todos los meses que estuvo fuera. Los intercambios academicos me parecen maravillosos pero cuando el niño o joven está listo, no por una imposición ajena a la persona y a la familia.
La escuela también distancia socialmente cuando un chico se cambia de colegio y trata de mantenerse en contacto con sus antiguos compañeros. Al principio los chicos tratan de mantener la relación se llaman, se escriben, pero ésto se hace difícil y muchas veces se pierde la relación. Recuerdo un capitulo de Angelina Valerina donde plantean esto (qué referentes teóricos tan arrolladores los míos). Encontrar un espacio de encuentro no es fácil cuando ya no está el lugar escolar común y hay veces en que se entra en el juego de las rivalidades entre colegios y se pasa a ser parte de un bando perdiendo los viejos afectos individuales.
También se genera distanciamiento por el volumen arrollador de tareas. Iryna tiene una excompañera del cole cruzando la calle pero esta chica NUNCA tiene tiempo porque las tareas no le dejan cuándo. Así que los encuentros se limitan a 2 al año... viviendo en frente... absurdo! ¿Cuándo tienen tiempo estos chicos de hacer ejercicio, explorar un arte o simplemente tener tiempos de ocio creador...??? Con razón muchos no le hallan el gusto a nada porque no tienen ni tiempo de saber qué es lo que les gusta y se pasan casi toda la juventud "estudiando" cosas que no les interesan. También pertenecer a un curso o a otro aleja, como si ser grande fuera más y ser pequeño menos, valorados por edades, estatura, más no por la persona que se és, por las habilidades y conocimientos que se tienen.
Pero el peor de todos es el distanciamiento con uno mismo. Es frecuente que los chicos adopten "personalidades ficticias" en el colegio para así ser aceptados (o mejor, no ser rechazados). Se sacrifica la identidad propia para evitar ser el hazmereir y ser etiquetado como nerd, o lambón, o sapo, o "juiciosa", o mojigato, etc. La presión de los pares es tan alta que se cae en ese juego y se terminan haciendo cosas que por motivos propios e individuales jamás se habrían llevado a cabo. Siempre hay opciones, para salirse de ese juego, pero si no encuentras eco probablemente te quedes solo, me pasó a mí, le pasó a Iryna... Rodeadas de cientos de personas y en la soledad más grande por ser uno mismo.
Por eso me ENCANTA el homeschooling! Desde lo social (porque hay muuucho más) me gusta que:
Como ya lo anota Priss en su blog, la escolarización conlleva en mayor o menor grado un rompimiento social con la familia. Lo hemos sentido todas las madres que por primera vez llevamos a nuestros hijos al cole; sin importar si ellos quedan felices o llorando, nosotras quedamos desconsoladas y sentimos (y sabemos) que algo se quebró, fisura o fractura, algo sucede. Y a medida que van pasando los años es frecuente encontrar que ese distanciamiento se va aumentando hasta que a veces se llega al punto de negar la familia. Tenemos una sociedad basada en el desapego y éste se ve como un objetivo, una gran meta, un logro en la formación del individuo, cuando la naturaleza habla de todo lo contrario. Alguien cercano a mí estudia en un prestigiosísimo colegio de la ciudad donde se forman los futuros políticos, herederos de empresas y empleados con mucho poder, prestigio, responsabilidad y riqueza; al llegar a cierto curso, obligatoriamente, deben realizar un intercambio por seis meses a otro país para perfeccionar el idioma, basicamente, pero para mí la cosa va más allá... Es el desapego completo a la familia, les están enseñando para que en un futuro, por cuestiones de trabajo, los envíen al otro lado del mundo de la noche a la mañana y hagan su maleta sin mirar atrás. El primer mes para este chico fue de llanto todos los días, y para los padres todos los meses que estuvo fuera. Los intercambios academicos me parecen maravillosos pero cuando el niño o joven está listo, no por una imposición ajena a la persona y a la familia.
La escuela también distancia socialmente cuando un chico se cambia de colegio y trata de mantenerse en contacto con sus antiguos compañeros. Al principio los chicos tratan de mantener la relación se llaman, se escriben, pero ésto se hace difícil y muchas veces se pierde la relación. Recuerdo un capitulo de Angelina Valerina donde plantean esto (qué referentes teóricos tan arrolladores los míos). Encontrar un espacio de encuentro no es fácil cuando ya no está el lugar escolar común y hay veces en que se entra en el juego de las rivalidades entre colegios y se pasa a ser parte de un bando perdiendo los viejos afectos individuales.
También se genera distanciamiento por el volumen arrollador de tareas. Iryna tiene una excompañera del cole cruzando la calle pero esta chica NUNCA tiene tiempo porque las tareas no le dejan cuándo. Así que los encuentros se limitan a 2 al año... viviendo en frente... absurdo! ¿Cuándo tienen tiempo estos chicos de hacer ejercicio, explorar un arte o simplemente tener tiempos de ocio creador...??? Con razón muchos no le hallan el gusto a nada porque no tienen ni tiempo de saber qué es lo que les gusta y se pasan casi toda la juventud "estudiando" cosas que no les interesan. También pertenecer a un curso o a otro aleja, como si ser grande fuera más y ser pequeño menos, valorados por edades, estatura, más no por la persona que se és, por las habilidades y conocimientos que se tienen.
Pero el peor de todos es el distanciamiento con uno mismo. Es frecuente que los chicos adopten "personalidades ficticias" en el colegio para así ser aceptados (o mejor, no ser rechazados). Se sacrifica la identidad propia para evitar ser el hazmereir y ser etiquetado como nerd, o lambón, o sapo, o "juiciosa", o mojigato, etc. La presión de los pares es tan alta que se cae en ese juego y se terminan haciendo cosas que por motivos propios e individuales jamás se habrían llevado a cabo. Siempre hay opciones, para salirse de ese juego, pero si no encuentras eco probablemente te quedes solo, me pasó a mí, le pasó a Iryna... Rodeadas de cientos de personas y en la soledad más grande por ser uno mismo.
Por eso me ENCANTA el homeschooling! Desde lo social (porque hay muuucho más) me gusta que:
- Nadie puede creerse más o menos porque no existe el referente de cuánto pagas por el colegio
- Nadie te acoge o excluye por estudiar en uno u otro colegio
- No hay límites etáreos, nos relacionamos naturalmente con personas de nuestra misma edad, menores, mayores y muy mayores.
- Lo que sabes es muy valorado por todos: pares, chicos y grandes. Cualquiera es maestro de otro, sin la necesidad de un título que lo acredite o décadas de experiencia. Si se sabe, se admira, y se comparte eso es lo más valioso.
- No hay materias de "relleno" ni "karmáticas". Si basamos la exploración de aprendizaje en los intereses propios de cada cual pues todo lo que aprendemos nos acerca a nosotros mismos.
- Siempre hay tiempo para encontrarse con los amigos. Aunque todos tengamos horarios enredados por las actividades que desarrollamos, se pueden coordinar los tiempos para vernos, planear actividades y hacer muchas cosas. Tenermos mañana, tarde y noche para eso!
- Los miembros de la familia se conocen. Aprendemos de ritmos de vida, de carácteres, de emociones, reacciones, alegrías, tristezas y todo lo que es cada persona con sus coincidencias y grandes diferencias. Cada hijo es único, cada hermano también y al tener este espacio en común aprendemos a conocernos de verdad.
- La familia se fortalece. El convivir juntos todos los días irremediablemente nos lleva a intentar tener el mejor ambiente en casa que podamos. Siempre hay tormentas y hay unos días mejores que otros, pero eso también es un grato aprendizaje porque estamos enseñando como afrontar y superar esas dificultades.
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lunes, 12 de abril de 2010
Mi escolarización
Nací en una familia de científicos... no de los de los laboratorios, sino de los de libros, tiza y borrador; toda una familia (papá, tíos, primos de mi padre) de docentes universitarios y docentes de colegio. Mi padre docente universitario de matemáticas, mi madre no ejerció (sólo un año) es economista. Creo que las vocales las aprendí en casa y algo de matemáticas, la tarea de leer y escribir inició en el jardín a los 4 años, yo veia que mis hermanos se iban al cole y me entraban las ganas de salir a conocer ese mundo de "afuera".
Lloré muuuucho el primer día, qué horror, luego ya pasó. Acostumbrada a vivir en una casa de adultos (mis hermanos, son mayores en 8 y 10 años) silenciosa y rodeada de música clásica, el jardín era extremandamente ruidoso para mí, eso sumado a tanto movimiento, me contrariaba... Yo me creía muy adulta, más madura que los demás de mi edad. Eso me duró hasta los 18... Ahora creo que me pasa al contrario :)
Aprendí con planas y todo eso. Aprendí bien. Pero nunca encajé.
Entré a la primaria y lo mismo: No encajaba. Era como una pieza de otro rompecabezas. Fue dificil y doloroso, pasé mucha soledad, mucho rechazo, burlas, exclusiones de todo tipo, de toda clase desde que no me invitaran a las casas, no me dejaban jugar con las otras niñas, hacía sola los trabajos en grupo porque nadie quería hacerse conmigo, ni en clase de gimnasia tenía con quien hacer los ejercicios.... Cinco largos años... Y en ese momento me preguntaba ¿por qué? Yo me bañaba todos los días, era muy buena estudiante, casi siempre obtenía el primer lugar en mi salón (sería por eso?)... Será que tenía un ego muy grande y sacaba corriendo a los demás? Será que era muy egoísta?.... uy! No sé, si pudiera observar desde quién soy hoy a la niña en el cole hace tantos años, tal vez encontraría una respuesta o al menos unas pistas... En fin, les rogué a mis padres que me cambiaran de colegio pero ellos nunca me tomaron esto en serio y decían que "esas cosas pasan" - "pero es que ninguna niña juega conmigo y nadie quiere en el grupo para hacer el trabajo" "otro día jugarán contigo", decían ellos pero nunca llegó ese otro día. Terminé la primaria y, afortunadamente, mis padres pensaron que el 'nivel académico del colegio' había bajado, así que me cambiaron, e inicié el bachillerato en otra institución. Al entrar, desde el primer momento me propuse que las cosas tenían que cambiar, y así fue, en parte, ya que tuve compañeras y compañeros con quienes compartir juegos y tareas, pero amigas verdaderas, ni una, nadie.
En cuanto a lo académico, en séptimo me cambiaron al grupo de los "vagos" (qué tal etiquetar las cosas así) y me dediqué más a jugar que a estudiar, eso fue un 'fin del mundo' para mis padres, así que en octavo me dije que lo mejor era mantener un término medio: ni ser la super estudiante con promedio 9.2, ni ser la vaga de 7,6, un 8,5 me pareció bien y así lo llevé hasta graduarme. Claro que en las materias que me gustaba le hacía con todo.
La universidad, pues uno siempre la disfruta aunque criando dos hijos tampoco tenía mucho tiempo para hacer vida social y pues, tampoco "encajé", pero se sentía diferente. Además, a Antropología llegan todos los "bichos" extraños que uno se pueda imaginar, así que ahí nos acompañábamos.
Mis hijos no pasaron por situaciones tan extremas como las mías, pero Iryna si se sintió sola en muchos momentos, hubo lágrimas, y nunca entendió del todo que sus compañeras de colegio fueran divinas un día y al otro ni el saludo. Gente superficial, contradictoria, vacía de pensamientos, hechos y afectos.
Cuando mis chicos llegaban tristes del cole, realmente los escuchaba y les preguntába, y si llegaba a la conclusión que debía ir a hablar con la profesora, mandar una carta, llamar a otra mamá, ALGO hacía. Pero, con desilusión, siempre vimos que los profesores no intermedian en las relaciones sociales de los chicos, no dialogan soluciones y todo lo reducen a "problemas de niños". De ahí el cuento de que la socialización en el colegio, como la vemos nosotros, es negativa, y más cuando no hay adultos (profesores) que sean buenos seres humanos y que estén interesados en aportar a la formación de los chicos.
... de verdad, aun hoy tengo la duda: ¿la loca era yo?
Lloré muuuucho el primer día, qué horror, luego ya pasó. Acostumbrada a vivir en una casa de adultos (mis hermanos, son mayores en 8 y 10 años) silenciosa y rodeada de música clásica, el jardín era extremandamente ruidoso para mí, eso sumado a tanto movimiento, me contrariaba... Yo me creía muy adulta, más madura que los demás de mi edad. Eso me duró hasta los 18... Ahora creo que me pasa al contrario :)
Aprendí con planas y todo eso. Aprendí bien. Pero nunca encajé.
Entré a la primaria y lo mismo: No encajaba. Era como una pieza de otro rompecabezas. Fue dificil y doloroso, pasé mucha soledad, mucho rechazo, burlas, exclusiones de todo tipo, de toda clase desde que no me invitaran a las casas, no me dejaban jugar con las otras niñas, hacía sola los trabajos en grupo porque nadie quería hacerse conmigo, ni en clase de gimnasia tenía con quien hacer los ejercicios.... Cinco largos años... Y en ese momento me preguntaba ¿por qué? Yo me bañaba todos los días, era muy buena estudiante, casi siempre obtenía el primer lugar en mi salón (sería por eso?)... Será que tenía un ego muy grande y sacaba corriendo a los demás? Será que era muy egoísta?.... uy! No sé, si pudiera observar desde quién soy hoy a la niña en el cole hace tantos años, tal vez encontraría una respuesta o al menos unas pistas... En fin, les rogué a mis padres que me cambiaran de colegio pero ellos nunca me tomaron esto en serio y decían que "esas cosas pasan" - "pero es que ninguna niña juega conmigo y nadie quiere en el grupo para hacer el trabajo" "otro día jugarán contigo", decían ellos pero nunca llegó ese otro día. Terminé la primaria y, afortunadamente, mis padres pensaron que el 'nivel académico del colegio' había bajado, así que me cambiaron, e inicié el bachillerato en otra institución. Al entrar, desde el primer momento me propuse que las cosas tenían que cambiar, y así fue, en parte, ya que tuve compañeras y compañeros con quienes compartir juegos y tareas, pero amigas verdaderas, ni una, nadie.
En cuanto a lo académico, en séptimo me cambiaron al grupo de los "vagos" (qué tal etiquetar las cosas así) y me dediqué más a jugar que a estudiar, eso fue un 'fin del mundo' para mis padres, así que en octavo me dije que lo mejor era mantener un término medio: ni ser la super estudiante con promedio 9.2, ni ser la vaga de 7,6, un 8,5 me pareció bien y así lo llevé hasta graduarme. Claro que en las materias que me gustaba le hacía con todo.
La universidad, pues uno siempre la disfruta aunque criando dos hijos tampoco tenía mucho tiempo para hacer vida social y pues, tampoco "encajé", pero se sentía diferente. Además, a Antropología llegan todos los "bichos" extraños que uno se pueda imaginar, así que ahí nos acompañábamos.
Mis hijos no pasaron por situaciones tan extremas como las mías, pero Iryna si se sintió sola en muchos momentos, hubo lágrimas, y nunca entendió del todo que sus compañeras de colegio fueran divinas un día y al otro ni el saludo. Gente superficial, contradictoria, vacía de pensamientos, hechos y afectos.
Cuando mis chicos llegaban tristes del cole, realmente los escuchaba y les preguntába, y si llegaba a la conclusión que debía ir a hablar con la profesora, mandar una carta, llamar a otra mamá, ALGO hacía. Pero, con desilusión, siempre vimos que los profesores no intermedian en las relaciones sociales de los chicos, no dialogan soluciones y todo lo reducen a "problemas de niños". De ahí el cuento de que la socialización en el colegio, como la vemos nosotros, es negativa, y más cuando no hay adultos (profesores) que sean buenos seres humanos y que estén interesados en aportar a la formación de los chicos.
... de verdad, aun hoy tengo la duda: ¿la loca era yo?
martes, 6 de abril de 2010
Y para la muestra...
Hoy nos tocó ir al colegio de Cedric. Es el único que está en el cole y por cosas como las de hoy, me pregunto: ¿por qué aun no le he sacado? (Aunque cada vez estmos más cerca) Que no está "rindiendo", que se le olvidan las tareas en caso o los libros en el colegio, que por hacer las cosas rápido no le quedan lo bien que debería... El mono vive en otro mundo y sus necesidades son de fondo, necesita muchas cosas que el colegio no le puede aportar... de eso hicimos consientes a la profesora y a la psicóloga y nos dieron la razón. De todas maneras llamaron al gordo y la psicóloga le muestra cerca a su rostro la nota que dice que debe corregir los ejercicios de matemáticas y le va preguntando, como en ladridos: por qué no debes avanzar? Qué estás haciendo mal? por qué no... por que sí.... ¡mírame Cedric! ... el interrogatorio fue rápido y angustioso (para él) y me dejó muda y no hice nada, no era el lenguaje, era su tono de voz y su actitud con tientes violentos. Pero ¡No hay derecho! Por qué atemorizarlo de esa manera, ¿sus herramientas de adulta no eran suficientes para hablarle con respeto y con amor? Y cuando él ya se ha ido, dice con algo parecido al orgullo "lo vi como preocupado" Pues claro! Asustado fue lo que quedó. El colmo.
Le decía a Fabián (mi esposo), que antes la gente sabía quiénes eran los profesores de sus hijos, en un pueblo pequeño se enteraba todo el mundo de obra, vida y milagros; era un ejemplo a seguir. Ahora no tenemos ni idea quiénes son sus profesores, qué piensan, qué hacen, y eso es muy importante porque se están poniendo de ejemplo a los chicos, pero qué ejemplo son? con cuatro reuniones al año, que idea podemos hacernos de sus profesores? Y con esa comunicación que tienen con los papás... Será que tampoco saben hacer las cosas mejor? Y si es así, entonces qué hacen con nuestros chicos! Así no, así no...
Le decía a Fabián (mi esposo), que antes la gente sabía quiénes eran los profesores de sus hijos, en un pueblo pequeño se enteraba todo el mundo de obra, vida y milagros; era un ejemplo a seguir. Ahora no tenemos ni idea quiénes son sus profesores, qué piensan, qué hacen, y eso es muy importante porque se están poniendo de ejemplo a los chicos, pero qué ejemplo son? con cuatro reuniones al año, que idea podemos hacernos de sus profesores? Y con esa comunicación que tienen con los papás... Será que tampoco saben hacer las cosas mejor? Y si es así, entonces qué hacen con nuestros chicos! Así no, así no...
lunes, 5 de abril de 2010
Historia secreta del sistema educativo
Encontré un libro virtual que se llama "Historia secreta del sistema educativo". Puedes leerlo AQUÍ . Trascribo un trozo que me gustó porque refleja el sentir de muchos niños. Una amiga de ballet de Anuk que tiene 4 años es tan consiente de su desagrado por la escuela que cuando se le responde que ese día -miércoles- no tiene ballet responde "¿Aun faltan dos largos y aburridos días de colegio para ir a ballet?". No digo que no hay chicos que son felices en su escuela.... yo al menos conozco una... sólo una
Bueno, aquí les dejo.
Bueno, aquí les dejo.
Barbara Whiteside me enseñó un poema escrito por un estudiante de último año de instituto en Alton, Illinois (…)
Él dibujaba... las cosas que tenía dentro que necesitaba expresar.
Bonitos dibujos que tenía bajo la cama.
Cuando comenzó la escuela los llevó...
Para tenerlos al lado como a un amigo.
La escuela era curiosa, se sentaba en un pupitre marrón y cuadrado
Como todos los otros pupitres marrones y cuadrados.. Y su habitación
Era una habitación marrón y cuadrada, como
todas las demás habitaciones, aisladas, cerradas y rígidas.
Odiaba aguantar el lápiz y la tiza, sus brazos rígidos
Sus pies pegados al suelo, rígidos, la profesora mirando
Y mirando. Le dijo que llevara una corbata como
Todos los demás niños, él dijo que no le gustaba.
Ella dijo que no importaba lo que le gustaba. Tras esto la clase dibujaba.
Él los dibujó a todos amarillos. Era su modo de sentir la mañana.
La profesora llegó y sonrió: ¿Qué es esto?
¿Porqué no dibujas algo como el dibujo de Ken?
Después de eso su madre le compró una corbata, y él siempre dibujó aviones
y naves espaciales como todos los demás.
Por dentro era marrón y cuadrado y sus manos estaban rígidas. Las cosas
de dentro que necesitaba expresar ya no lo necesitaban,
habían dejado de latir... aplastadas, rígidas
Como todo lo demás.
Bonitos dibujos que tenía bajo la cama.
Cuando comenzó la escuela los llevó...
Para tenerlos al lado como a un amigo.
La escuela era curiosa, se sentaba en un pupitre marrón y cuadrado
Como todos los otros pupitres marrones y cuadrados.. Y su habitación
Era una habitación marrón y cuadrada, como
todas las demás habitaciones, aisladas, cerradas y rígidas.
Odiaba aguantar el lápiz y la tiza, sus brazos rígidos
Sus pies pegados al suelo, rígidos, la profesora mirando
Y mirando. Le dijo que llevara una corbata como
Todos los demás niños, él dijo que no le gustaba.
Ella dijo que no importaba lo que le gustaba. Tras esto la clase dibujaba.
Él los dibujó a todos amarillos. Era su modo de sentir la mañana.
La profesora llegó y sonrió: ¿Qué es esto?
¿Porqué no dibujas algo como el dibujo de Ken?
Después de eso su madre le compró una corbata, y él siempre dibujó aviones
y naves espaciales como todos los demás.
Por dentro era marrón y cuadrado y sus manos estaban rígidas. Las cosas
de dentro que necesitaba expresar ya no lo necesitaban,
habían dejado de latir... aplastadas, rígidas
Como todo lo demás.
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