lunes, 26 de julio de 2010
jueves, 22 de julio de 2010
Aprendiendo a leer y algunas reflexiones de educar en familia
En una entrada anterior hablaba de la poca comprensión de lectura de Cedric y de las ansiedades que me asaltan al pensar en esto, así que voy a extenderme en el tema un poquillo, dada toda la información que he encontrado en vuestros blogs y en especial en la entrada de Paloma que me recomendaba.
Mi familia es de lectores. Mi padre de niño y de joven era asiduo a la biblioteca y ha recorrido todos los clásicos; su biblioteca fue lo más maravilloso que pude tener de niña y de joven.
Mi hermano mayor aprendió a leer solo, antes de ir al cole solo con la preguntadera a mi madre de qué dice acá. Mi hermana siempre se arrepintió de lo poco que había leido de joven. Cuando íbamos de vacaciones lo primero era la ropa y de segundo un libro.
Aunque no recuerdo bien mi proceso de aprendizaje con la lectura, recuerdo el gran interés que tenía por aprender. Cuando entré a colegio grande tenía 6 años y leía muy bien, entre 100 niños, sólo 3 sabíamos leer. Escribir me pareció mucho más difícil que leer; la mano pesa, los dedos duelen, los trazos se tuercen y la mente va mucho más rápido que la mano. Y considero hoy en día que aunque la escritura sea un ejercicio de motricidad fina muy interesante, el desarrollo motor solo está listo para ella mucho más tarde que a los 6 o 7 que nos han dicho.
Leí lo que se me cruzó en casa. Literatura infantil, universal, novelas, hasta que descubrí la novela policiaca y ahí me quedé muucho tiempo. Aun tengo deudas con la biblioteca de mi papá, a Dostoievski no le ha llegado su momento. En casa también tenía acceso a revistas especializadas de ciencias lo cual me abrió otras ventanas.
Con Iryna el proceso fue sencillo, en tres meses de aprestación en el cole comenzó a leer. No tuvo mayores dificultades. No ha sido muy buena lectora hasta ahora que la tiene atrapada la saga de Corazón de Tinta. Cuando escuchábamos a sus compañeros de curso leyendo veíamos que Iryna leía mucho más fluido, ¿por qué? Ni idea, pero la diferencia era notoria.
Anuk desde hace un año viene con un proceso de inicio a la lectura y escritura muy bonito. Ella tenía gran interés por aprender, por eso tiene profe. También escribe su nombre y el de su hermano, copia frases y palabras. Le gusta pero va sin afán. También complementamos las clases con un poco de Doman y aunque no hemos sido los mas juiciosos sí hemos tenido resultados positivos.
Así que Cedric nos tomó por sorpresa: dificultades desde todas las áreas. Cedric lee pero comprende muy poco. Lo que siempre todos han resaltado es su ánimo, su espíritu alegre y disposición a aprender, aunque todas esas maravillas se desdibujan cuando encuentra alguna dificultad, tiene muy poca "tolerancia a la frustración", pero aun es pequeño y eso irá mejorando con el tiempo.
Como leía en la entrada de Paloma, cometemos muchos errores cuando como papás nos enfrentamos a algo desconocido, insospechado. Si nadie en la familia ha tenido problemas, pues uno no conoce nada de nada, ni siquiera se imagina que algo así pueda ser posible. Cedric nos ha enseñado muchísimo (y lo seguirá haciendo, no cabe duda). Una amiga nos decía "qué maravilla, qué bueno que sea distinto porque eso nos muestra la diversidad de los seres humanos". Cierto, pero a la vez es difícil porque no sabemos qué hacer.
También empieza uno a cuestionarse por algunas cosas que dicen algumos "expertos alternativos" y es todo eso de que tenemos muy encumbrado el conocimiento de las matemáticas y de las letras, por ello cuando tienen una dificultad en esas áreas los colegios llaman y los padres nos preocupamos. Pero pocos padres serán llamados al cole con motivo de que sus hijos no han aprendido a bailar, o desafinan, o no aprenden a manejar el computador, o no saben pintar, o patear el balón. Si decimos que todo lo que aprendan es IGUAL de importante, por qué nos afanamos tanto por las mates y las letras? Cómo nos quitamos ese complejo que nos han metido en la cabeza? No suena fácil, pero pienso que es sano y provechoso para todos hacer un esfuerzo grande para que esto sea real.
Creo que lo importante es saber bien una o algunas cosas y que disfrutemos aprendiendo y haciéndolo, sin darles juicios de valor, ni ponderar unas áreas sobre las otras. Que seamos felices con lo que hagamos y con ello podamos vivir cómodamente, es para mí lo importante. Y eso es lo que deseo para mis hijos, no solo para Cedric, para todos. Que cada uno de ellos sienta que puede realizarse en el área que desee, sin que se valore más una que otra, sin que se diga que ser médico o abogado es mejor que ser carpintero o panadero. Que eso es algo con lo que pueden contar. Mi tarea es que tengan el espíritu de aprender y lo desarrollen, que sepan dónde buscar, a quién o a dónde ir cuando necesiten aprender algo que no se pueda de otra manera, que aprendan a pensar y... amarlos siempre.
Mi familia es de lectores. Mi padre de niño y de joven era asiduo a la biblioteca y ha recorrido todos los clásicos; su biblioteca fue lo más maravilloso que pude tener de niña y de joven.
Mi hermano mayor aprendió a leer solo, antes de ir al cole solo con la preguntadera a mi madre de qué dice acá. Mi hermana siempre se arrepintió de lo poco que había leido de joven. Cuando íbamos de vacaciones lo primero era la ropa y de segundo un libro.
Aunque no recuerdo bien mi proceso de aprendizaje con la lectura, recuerdo el gran interés que tenía por aprender. Cuando entré a colegio grande tenía 6 años y leía muy bien, entre 100 niños, sólo 3 sabíamos leer. Escribir me pareció mucho más difícil que leer; la mano pesa, los dedos duelen, los trazos se tuercen y la mente va mucho más rápido que la mano. Y considero hoy en día que aunque la escritura sea un ejercicio de motricidad fina muy interesante, el desarrollo motor solo está listo para ella mucho más tarde que a los 6 o 7 que nos han dicho.
Leí lo que se me cruzó en casa. Literatura infantil, universal, novelas, hasta que descubrí la novela policiaca y ahí me quedé muucho tiempo. Aun tengo deudas con la biblioteca de mi papá, a Dostoievski no le ha llegado su momento. En casa también tenía acceso a revistas especializadas de ciencias lo cual me abrió otras ventanas.
Con Iryna el proceso fue sencillo, en tres meses de aprestación en el cole comenzó a leer. No tuvo mayores dificultades. No ha sido muy buena lectora hasta ahora que la tiene atrapada la saga de Corazón de Tinta. Cuando escuchábamos a sus compañeros de curso leyendo veíamos que Iryna leía mucho más fluido, ¿por qué? Ni idea, pero la diferencia era notoria.
Anuk desde hace un año viene con un proceso de inicio a la lectura y escritura muy bonito. Ella tenía gran interés por aprender, por eso tiene profe. También escribe su nombre y el de su hermano, copia frases y palabras. Le gusta pero va sin afán. También complementamos las clases con un poco de Doman y aunque no hemos sido los mas juiciosos sí hemos tenido resultados positivos.Así que Cedric nos tomó por sorpresa: dificultades desde todas las áreas. Cedric lee pero comprende muy poco. Lo que siempre todos han resaltado es su ánimo, su espíritu alegre y disposición a aprender, aunque todas esas maravillas se desdibujan cuando encuentra alguna dificultad, tiene muy poca "tolerancia a la frustración", pero aun es pequeño y eso irá mejorando con el tiempo.
Como leía en la entrada de Paloma, cometemos muchos errores cuando como papás nos enfrentamos a algo desconocido, insospechado. Si nadie en la familia ha tenido problemas, pues uno no conoce nada de nada, ni siquiera se imagina que algo así pueda ser posible. Cedric nos ha enseñado muchísimo (y lo seguirá haciendo, no cabe duda). Una amiga nos decía "qué maravilla, qué bueno que sea distinto porque eso nos muestra la diversidad de los seres humanos". Cierto, pero a la vez es difícil porque no sabemos qué hacer.
También empieza uno a cuestionarse por algunas cosas que dicen algumos "expertos alternativos" y es todo eso de que tenemos muy encumbrado el conocimiento de las matemáticas y de las letras, por ello cuando tienen una dificultad en esas áreas los colegios llaman y los padres nos preocupamos. Pero pocos padres serán llamados al cole con motivo de que sus hijos no han aprendido a bailar, o desafinan, o no aprenden a manejar el computador, o no saben pintar, o patear el balón. Si decimos que todo lo que aprendan es IGUAL de importante, por qué nos afanamos tanto por las mates y las letras? Cómo nos quitamos ese complejo que nos han metido en la cabeza? No suena fácil, pero pienso que es sano y provechoso para todos hacer un esfuerzo grande para que esto sea real.
Creo que lo importante es saber bien una o algunas cosas y que disfrutemos aprendiendo y haciéndolo, sin darles juicios de valor, ni ponderar unas áreas sobre las otras. Que seamos felices con lo que hagamos y con ello podamos vivir cómodamente, es para mí lo importante. Y eso es lo que deseo para mis hijos, no solo para Cedric, para todos. Que cada uno de ellos sienta que puede realizarse en el área que desee, sin que se valore más una que otra, sin que se diga que ser médico o abogado es mejor que ser carpintero o panadero. Que eso es algo con lo que pueden contar. Mi tarea es que tengan el espíritu de aprender y lo desarrollen, que sepan dónde buscar, a quién o a dónde ir cuando necesiten aprender algo que no se pueda de otra manera, que aprendan a pensar y... amarlos siempre.
miércoles, 21 de julio de 2010
Déjela en la cuna, usted necesita descansar - Duerma con él para que el bebé no sienta frío.
(No es el post más inspirado, pero... no todos los días la musa llama a la puerta y hoy la mía se quedó dormida)
Por recomendación de Ale de Cuatro en la Cama, llegué al blog de Luz: De boca en boca y me ha dejado mucho para pensar y quiero compartirles un poquito.
Mi madre nos crió con la medicina moderna de la cuna, el tetero, el coche y la independencia. Lactancia máxima hasta los 8 meses, luego al biberón (aunque a mi me lactó hasta los 5 meses y nunca recibí el tetero). En la cuna hasta los 8 meses y luego a dormir en cama grande solos (ya me explico mi pánico a la soledad y al abandono, del que sufrí muchos años, y una parte de mi miedo a la oscuridad). A la generación de nuestros padres les tocó una fuerte oleada de medicalización de la vida y los médicos eran casi dioses, así que su palabra era ley, ¿quién podría dudarlo?
Cuando nació mi niña mayor (mi "hija de indias"), la frase de la enfermera fue "Déjela en la cuna, usted necesita descansar". Durmió en la cuna como 5 días, y luego de sufrir el levantarse 4 o 5 veces cada noche, pararse, sacarla de la cuna, sentarse, darle de comer, acostarla, acostarme, fue evidente para mí que eso no era lo más práctico. Así que pasó a la cama conmigo, calientita, abrazada y lista para comer sin tanto complique. Yo la alzaba mucho y mis padres me decían que "se iba a acostumbrar a brazos", y aunque quise, no les hice mucho caso. Iryna durmió conmigo hasta que nació su hermano.
Cuando nacio Cedric la enfermera me dijo "Duerma con él para que el bebé no sienta frío", y así lo hice. Iryna paso a dormir en cama grande y yo seguí acompañada de mi mono hasta los 3 años más o menos.Y la cuna, que fue la de mis hermanos y también la mía, se quedó guardada.
Los dos pequeños durmieron con nosotros desde el primer momento. Líam con casi 2 años sigue a mi lado y así será por lo menos hasta que lo deje de lactar. Anuk, aunque tiene cama propia en el cuarto de al lado, sigue durmiendo casi todas las noches en una camita baja que tenemos pegada a la nuestra.
Venimos de una corriente que cree en dejar llorar los niños, en el biberón, en el cortar los lazos instintivos y biológicos que nos llevan a proteger a nuestros bebés, ¿cuáles fueron los ideales de quienes iniciaron este desquiciado proceso?
Pocos, creo yo, nos hemos salvado de caer otra vez en lo mismo. Pocos (al menos en donde vivo), practicamos colecho, porteo y al menos algunas cosillas de crianza con apego. Yo veo a mis hijos y no puedo evitar comparar los pequeños y los mayores; a los pequeños los veo más seguro, confiados, tranquilos y autosuficientes. A los grandes (a pesar de ser grandes), más apegados, temerosos y frágiles.
Aprender de los errores, seguir adelante, reevaluarse cada día, reparar si lo permitimos. Vivir.
Por recomendación de Ale de Cuatro en la Cama, llegué al blog de Luz: De boca en boca y me ha dejado mucho para pensar y quiero compartirles un poquito.
Mi madre nos crió con la medicina moderna de la cuna, el tetero, el coche y la independencia. Lactancia máxima hasta los 8 meses, luego al biberón (aunque a mi me lactó hasta los 5 meses y nunca recibí el tetero). En la cuna hasta los 8 meses y luego a dormir en cama grande solos (ya me explico mi pánico a la soledad y al abandono, del que sufrí muchos años, y una parte de mi miedo a la oscuridad). A la generación de nuestros padres les tocó una fuerte oleada de medicalización de la vida y los médicos eran casi dioses, así que su palabra era ley, ¿quién podría dudarlo?
Cuando nació mi niña mayor (mi "hija de indias"), la frase de la enfermera fue "Déjela en la cuna, usted necesita descansar". Durmió en la cuna como 5 días, y luego de sufrir el levantarse 4 o 5 veces cada noche, pararse, sacarla de la cuna, sentarse, darle de comer, acostarla, acostarme, fue evidente para mí que eso no era lo más práctico. Así que pasó a la cama conmigo, calientita, abrazada y lista para comer sin tanto complique. Yo la alzaba mucho y mis padres me decían que "se iba a acostumbrar a brazos", y aunque quise, no les hice mucho caso. Iryna durmió conmigo hasta que nació su hermano.
Cuando nacio Cedric la enfermera me dijo "Duerma con él para que el bebé no sienta frío", y así lo hice. Iryna paso a dormir en cama grande y yo seguí acompañada de mi mono hasta los 3 años más o menos.Y la cuna, que fue la de mis hermanos y también la mía, se quedó guardada.
Los dos pequeños durmieron con nosotros desde el primer momento. Líam con casi 2 años sigue a mi lado y así será por lo menos hasta que lo deje de lactar. Anuk, aunque tiene cama propia en el cuarto de al lado, sigue durmiendo casi todas las noches en una camita baja que tenemos pegada a la nuestra.
Venimos de una corriente que cree en dejar llorar los niños, en el biberón, en el cortar los lazos instintivos y biológicos que nos llevan a proteger a nuestros bebés, ¿cuáles fueron los ideales de quienes iniciaron este desquiciado proceso?
Pocos, creo yo, nos hemos salvado de caer otra vez en lo mismo. Pocos (al menos en donde vivo), practicamos colecho, porteo y al menos algunas cosillas de crianza con apego. Yo veo a mis hijos y no puedo evitar comparar los pequeños y los mayores; a los pequeños los veo más seguro, confiados, tranquilos y autosuficientes. A los grandes (a pesar de ser grandes), más apegados, temerosos y frágiles.
Aprender de los errores, seguir adelante, reevaluarse cada día, reparar si lo permitimos. Vivir.
martes, 20 de julio de 2010
lunes, 19 de julio de 2010
Las ciudades y su gente de plástico
Una excelente canción que no puedo pasar sin compartirla. Un buen resumen de muchas cosas que se siguen repitiendo.
Plástico de Rubén Blades
http://www.youtube.com/watch?v=azvQdIIJnY0&feature=related
Y mientras la escuchas mira la letra:
Ella era una chica plástica de esas que veo por ahi, de esas que cuando se agitan
sudan chanel number three
Que sueñan casarse con un doctor, pues el puede mantenerlas mejor
No le hablan a nadie si no es su igual, a menos que sea un fulano de tal
Son lindas delgadas de buen vestir, de mirada esquiva y falso reir
El era un muchacho plástico de esos que veo por ahi,
con la peinilla en la mano y cara de yo no fui
De los que por tema en conversacion, discuten que marca de carro es mejor
De los que prefieren el no comer, por las apariencias que hay que tener
Pa andar elegantes y asi poder una chica plastica recoger
Que fallo
Era una pareja plastica de esas que veo por ahi,
el pensando solo en dinero, ella en la boda en Paris
Aparentando lo que no son, viviendo en un mundo de pura ilusion
Diciendo a su hijo de cinco años, no juegues con niños de color extraño
Ahogados en deudas para mantener, su estatus social en boda o hotel
Que fallo
Era una ciudad de plastico de esas que no quiero ver,
de edificios cancerosos y un corazon de oropel
Donde en vez de un sol amanece un dolar, donde nadie rie donde nadie llora
Con gente de rostros de polister, que escuchan sin oir y miran sin ver
Gente que vendio por comodidad, su razon de ser y su libertad
Oye latino oye hermano oye amigo,
nunca vendas tu destino por el oro ni la comodidad
Nunca descanses pues nos falta andar bastante,
vamos todos adelante para juntos terminar
Con la ignorancia que nos trae sugestionados,
con modelos importados que no son la solución
No te dejes confundir, busca el fondo y su razón
Recuerda se ven las caras pero nunca el corazón
No te dejes confundir busca el fondo y su razón
Recuerda se ven las caras y jamas el corazón
Recuerda se ven las caras y jamas el corazón
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Del polvo venimos todos y ahi regresaremos como dice la canción.
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Recuerda que el plastico se derrite, si le da de lleno el sol.
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Estudia, trabaja y se gente primero alli está la salvación.
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Pero que mira mira no te dejes confundir, busca el fondo y su razón
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Pa' lante, pa' lante, pa' lante, pa' lante, pa' lante y asi seguiremos unidos y al final venceremos.
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Pero señoras y señores, en medio del plastico también se ven las caras de esperanza,
se ven las caras que trabajan por una Latinoamerica unida y por un mañana de esperanza y de libertad.
Plástico de Rubén Blades
http://www.youtube.com/watch?v=azvQdIIJnY0&feature=related
Y mientras la escuchas mira la letra:
Ella era una chica plástica de esas que veo por ahi, de esas que cuando se agitan
sudan chanel number three
Que sueñan casarse con un doctor, pues el puede mantenerlas mejor
No le hablan a nadie si no es su igual, a menos que sea un fulano de tal
Son lindas delgadas de buen vestir, de mirada esquiva y falso reir
El era un muchacho plástico de esos que veo por ahi,
con la peinilla en la mano y cara de yo no fui
De los que por tema en conversacion, discuten que marca de carro es mejor
De los que prefieren el no comer, por las apariencias que hay que tener
Pa andar elegantes y asi poder una chica plastica recoger
Que fallo
Era una pareja plastica de esas que veo por ahi,
el pensando solo en dinero, ella en la boda en Paris
Aparentando lo que no son, viviendo en un mundo de pura ilusion
Diciendo a su hijo de cinco años, no juegues con niños de color extraño
Ahogados en deudas para mantener, su estatus social en boda o hotel
Que fallo
Era una ciudad de plastico de esas que no quiero ver,
de edificios cancerosos y un corazon de oropel
Donde en vez de un sol amanece un dolar, donde nadie rie donde nadie llora
Con gente de rostros de polister, que escuchan sin oir y miran sin ver
Gente que vendio por comodidad, su razon de ser y su libertad
Oye latino oye hermano oye amigo,
nunca vendas tu destino por el oro ni la comodidad
Nunca descanses pues nos falta andar bastante,
vamos todos adelante para juntos terminar
Con la ignorancia que nos trae sugestionados,
con modelos importados que no son la solución
No te dejes confundir, busca el fondo y su razón
Recuerda se ven las caras pero nunca el corazón
No te dejes confundir busca el fondo y su razón
Recuerda se ven las caras y jamas el corazón
Recuerda se ven las caras y jamas el corazón
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Del polvo venimos todos y ahi regresaremos como dice la canción.
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Recuerda que el plastico se derrite, si le da de lleno el sol.
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Estudia, trabaja y se gente primero alli está la salvación.
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Pero que mira mira no te dejes confundir, busca el fondo y su razón
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Pa' lante, pa' lante, pa' lante, pa' lante, pa' lante y asi seguiremos unidos y al final venceremos.
CORO: Se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corazón.
Pero señoras y señores, en medio del plastico también se ven las caras de esperanza,
se ven las caras que trabajan por una Latinoamerica unida y por un mañana de esperanza y de libertad.
lunes, 12 de julio de 2010
Curriculum
Decidir qué enseñar, cómo hacerlo y cuándo, es una cosa que no ha sido sencillo para nosotros. Tengo la idea de que el proceso con los pequeños es más fácil porque a medida que ellos van creciendo uno también va adaptando y proponiendo actividades, y se va armando una dinámica propia, con sus ritmos, sus tiempos y sus temas.
El asunto lo siento muy complejo con los grandes porque no sabe uno dónde comenzar (dónde los "dejó" el colegio), qué proponerles y el referente más cercano que tenemos es el mismo colegio, y aunque no nos gusta, siento que tendemos con frecuencia a caer en ello. Tirar todo por la borda y partir de cero puede ser una opción (así lo hicimos con Iryna para las mates y va bien) ya que lo que se aprendió en el colegio queda inserto dentro de los temarios que se van trabajando. Al comienzo intentamos hacer un horario, flexible pero al fin y al cabo horario como en el cole. Ya no lo estamos siguiendo. Ipe dice que ellos duraron un año probando diferentes métodos para llegar a su sistema propio de hacer las cosas, lo cual me tranquiliza y seguiremos en nuestra dinámica de prueba y error, hallando nuestro propio camino. Hemos ganado puntos favorables, Iryna se levanta a leer y cada ratito que tiene esta con su libro. Está leyendo Corazón de Tinta y le ha encantado, ya casi lo termina y está ansiosa por continuar con la segunda parte. Estamos comenzando a trabajar con los lapbooks. (Ya les contaré en qué aventura se metió cada uno, y para sorpresa, Anuk es la que va más adelantada con su proyecto.) Espero que esta metodología sea apropiada por ellos y aprendan muchas cosas.
El que me tiene pensando es Cedric. Una de las cosas que deseo lograr con este proceso de educar en casa es que cada uno de ellos llegue a tener un proceso autodidacta de aprendizaje. Pero con Cedric se me dificultan algunas cosas porque su comprensión de lectura no es nada buena y, si mucho del aprender se centran en el leer, pues todo se enreda. él decifra el código, pronuncia las palabras, pero no recuerda lo que leyó y, cuando lo hace, no infiere información, no interreaciona ideas. Así que hay que buscar otras formas de aprendizaje que su cerebro pueda procesar, retener y construir conocimiento, y tener mucha paciencia y darle mucho apoyo para que vaya mejorando su lectura. Aunque me asalta una duda: ¿y si no aprende a leer? Y cabe la posibilidad, no es tan descabellado. He leido (ya no recuerdo dónde) que algunas personas "normales" nunca aprenden a leer. Cómo basar un aprendizaje en el que la lectura no sea lo más importante, no sea la base?. Hay muchas cosas que se pueden aprender sin leer, pero para profundizar sobre un tema uno casi siempre recurre a los libros. Tambien se puede acudir a una persona que sepa mucho, a un tutor o un experto, pero su disposición no es de 24 horas como sí es el caso de un libro. Y si Cedric no aprende a leer, tendremos que ayudarlo para que aprenda un oficio en el que no haya tanta lectura sino más práctica, más de hacer para que pueda ser un adulto autosuficiente y realizado.
Ya veremos...
miércoles, 30 de junio de 2010
Carnaval Homeschool XX - Amor a las matemáticas
Silvia nos propone en esta edición del carnaval que hablemos sobre las matemáticas.
Mi vida ha estado rodeada por las matemáticas y por matemáticos. Desde que tengo memoria han sido una parte fundamental de mi vida. Mi padre es matemático, fue profesor universitario por más de 30 años. La verdad no se de dónde viene su gusto por ellas, se que su deseo era ser ingeniero, pero no había esta carrera en la ciudad donde él vivía, así que estudió matemáticas por ser lo más cercano. Cuando terminó tuvo la oportunidad de estudiar ingeniería y ya no le gustó, así que comenzo a trabajar enseñando. Mi padre es un hombre curioso y creativo, y eso lo llevó a investigar y profundizar en diferentes temas tales como cálculo, teoría de conjuntos y fractales. Ha tenido siempre el interes de mejorar las prácticas pedagógicas de los docentes, así que ha participado en muchísimos seminarios, haciendo conferencias para docentes.
Mi hermano participó tres veces en las olimpiadas mundiales de matemáticas (mirad el link que encontré, jajaja) cuando yo tenía como 3 y 4 años (él es 10 años mayor), así que os podeis imaginar cúales eran los temas de conversación en la mesa de mi casa. Las servilletas eran usadas para resolver y graficar problemas. Las matemáticas eran pan de cada día en mi casa.
Antes de entrar al jardín, jugaba con mi madre a hacer conjuntos con triángulos, círculos, rectángulos y cuadrados, grandes, medianos y pequeños, gruesos y delgados. No recuerdo algo particular en la primaria. Mi padre tiene un dominó con fraccionarios que jugábamos en aquellas épocas. Dentro del gremio de los matemáticos existe el mito que el padre o la madre matemáticos son ineficientes para explicar a sus hijos ésta materia. Suena raro pero sí era muy frecuente. Pero en mi casa nunca hubo tal; mi padre fue y ha sido el mejor maestro que he tenido, aun hoy en día nos encanta resolver juntos problemas matemáticos. En casa había libros de problemas ingeniosos que yo resolvía con placer, eran todo un reto. También jugaba en atari (ya sé, eso suena dinosáurico) un juego llamado otello, era todo estrategia y matemáticas.
En el bachillerato tuve la fortuna (aunque estoy segura que para otros fue una pesadilla) de tener al mismo profesor los 6 años. Era exigente, pero explicaba bien y además, cuanta pedagogía y lúdica sabía la aplicaba en clase. Así que con él las matemáticas no eran solo papel y lápiz, eran tijeras, pegante, hilo y aguja, origami, colores, módulos, y luego computadores. A mí me encantaban las matemáticas y la clase con él era un goce. A veces yo intuía que había otro método para resolver un problema diferente al visto en clase y mi papá me sugería por dónde seguir, y llegar al mismo resultado pero usando otro camino era un placer magnífico. Este profe hacía a veces evaluaciones en las que uno podía sacar más de la nota normal: en una evaluación larga uno podía sacar nota de hasta 20 (20 sobre 10), así que se podía acumular nota fácilmente y quedar tranquilo, o para algunos era la oportunidad de recuperarse y pasar. Nos hacía trabajar en grupo; a veces nos dejaba en examen, todos calladitos, pero al ver que no volvía, nos organizábamos en grupo y resolvíamos el cuestionario, eso nos inducía a trabajar con otros y a explicarle a los que no entendían qué era lo que sucedía y lo que había qué hacer. Y aunque parezca raro, de vez en cuando (unas tres veces al año) nos decía que la próxima clase fueramos en traje deportivo y no hacía clase de matemática sino que salíamos a jugar. Realmente tengo muy gratos recuerdos de las matemáticas de esta época y fueron una gran satisfacción para mí.
Una cosa en la que siento eran "matemáticas aplicadas" era la clase de dibujo técnico. Otra de mis favoritas, me encantaba y me iba super bien. Pienso que es una buena manera de trabajar las mates y es una de las cosas que, en su momento, queremos hacer con los chicos, "queremos" porque Fabián también disfrutó y aprendió mucho de esta materia.
Y salí del cole y comencé a estudiar en la U... adivinen qué... matemáticas! Y ahí ya no me gustaron tanto (el cálculo.... guacala!, fundamentos qué delicia) Y menos me gustó que al presentar el primer examen todo el departamento de matemáticas se enteró de mi nota, claro, era la hija del profesor Muñoz. Y esa presión social no quería llevarla por 5 años más. Todo eso, sumado a algunas cosas de mi vida, hicieron que tomara la decisión de dejar la carrera, sin haber terminado el primer semestre.
Entonces a mí las matemáticas, en especial las de la primaria, que son las que uno usa en la vida diaria, me parecen deliciosas. También me encanta el álgebra. Las mates no son difíciles. Yo creo que hay mucho profesor que no las sabe enseñar. seguro muchos han tenido un docente de preescolar o primaria que los inició en las matemáticas y en la lectoescritura, dos temas, que con su permiso, creo que no tienen ni idea, por lo tanto, el comienzo en estas áreas es con frecuencia un desastre. Por otro lado, los profesores a un grupo, solo explican las cosas de una sola manera y así muchos chicos se quedan sin aprender, porque necesitan de otros ejemplos, de demostraciones, de gráficas, de manipulables, etc. Eso lo aprendí cuando trabajábamos en grupo y que lo que era obvio para mí, era incomprensible para otros, así que tenía que armarme de creatividad e ingenio para ayudarles a comprender los problemas a algunos de mis compañeros y que grato era cuando entendían.
En antropología solo veía dos materias relacionadas con las mates: lógica de las ciencias y estadística. De resto poco o nada.
Aunque uno no aplique diariamente las matemáticas del bachillerato, pienso que contribuyen a la formación de pensamiento y eso me parece válido e importante, creo que es uno de los aspectos más importantes de las mates, que tienen pasos, procesos que se tienen que seguir que secuenciar, organizar para llegar a un resultado y ese pensamiento, esas conexiones en la cabeza son muy importantes.
Yo no creo que la matemática y las humanidades estén tán distantes, en mi cabeza veo a veces los problemas sociales como ecuaciones matemáticas, en la forma en que se clasifican, se agrupan, se "suman", hay intersección, pertenece o no pertenece, fracciones, porcentajes, y tantas cosas más, sin simplificar la realidad pero aportando una visual más estructurada y a veces, legible.
La vida cotidiana está llena de recursos matemáticos. Las fracciones se aprenden repartiendo (y comiendo) una torta o una manzana, y hay matemáticas en el hacer un mandado a la tienda, analizar una encuesta de las noticias, poner la mesa, hacer una torta, construir un mueble o un juguete, analizar los recibos de servicios públicos (cuánto se consumió, compararlo con otro mes, hallar un promedio, relacionar dinero y consumo), áreas con los espacios de la casa o lo que cabe en un plato, en la velocidad del internet, en las distancias que se recorren en una salida, en hacer un crucigrama, en la cantidad de jabón que se le echa a la ropa, en el peso y la estatura, en fin, recursos hay miles, hay que tener el ojo para verlos y aprovecharlos en un buen momento.
Fabián dice que lo mejor de las matemáticas es cuando uno encuentra en qué aplicarlas (o cuando las aprende aplicadas, prácticas, diría yo).
Iryna lo resume muy bien: las matemáticas le gustan... cuando las entiende.
Mi vida ha estado rodeada por las matemáticas y por matemáticos. Desde que tengo memoria han sido una parte fundamental de mi vida. Mi padre es matemático, fue profesor universitario por más de 30 años. La verdad no se de dónde viene su gusto por ellas, se que su deseo era ser ingeniero, pero no había esta carrera en la ciudad donde él vivía, así que estudió matemáticas por ser lo más cercano. Cuando terminó tuvo la oportunidad de estudiar ingeniería y ya no le gustó, así que comenzo a trabajar enseñando. Mi padre es un hombre curioso y creativo, y eso lo llevó a investigar y profundizar en diferentes temas tales como cálculo, teoría de conjuntos y fractales. Ha tenido siempre el interes de mejorar las prácticas pedagógicas de los docentes, así que ha participado en muchísimos seminarios, haciendo conferencias para docentes.
Mi hermano participó tres veces en las olimpiadas mundiales de matemáticas (mirad el link que encontré, jajaja) cuando yo tenía como 3 y 4 años (él es 10 años mayor), así que os podeis imaginar cúales eran los temas de conversación en la mesa de mi casa. Las servilletas eran usadas para resolver y graficar problemas. Las matemáticas eran pan de cada día en mi casa.
Antes de entrar al jardín, jugaba con mi madre a hacer conjuntos con triángulos, círculos, rectángulos y cuadrados, grandes, medianos y pequeños, gruesos y delgados. No recuerdo algo particular en la primaria. Mi padre tiene un dominó con fraccionarios que jugábamos en aquellas épocas. Dentro del gremio de los matemáticos existe el mito que el padre o la madre matemáticos son ineficientes para explicar a sus hijos ésta materia. Suena raro pero sí era muy frecuente. Pero en mi casa nunca hubo tal; mi padre fue y ha sido el mejor maestro que he tenido, aun hoy en día nos encanta resolver juntos problemas matemáticos. En casa había libros de problemas ingeniosos que yo resolvía con placer, eran todo un reto. También jugaba en atari (ya sé, eso suena dinosáurico) un juego llamado otello, era todo estrategia y matemáticas.
En el bachillerato tuve la fortuna (aunque estoy segura que para otros fue una pesadilla) de tener al mismo profesor los 6 años. Era exigente, pero explicaba bien y además, cuanta pedagogía y lúdica sabía la aplicaba en clase. Así que con él las matemáticas no eran solo papel y lápiz, eran tijeras, pegante, hilo y aguja, origami, colores, módulos, y luego computadores. A mí me encantaban las matemáticas y la clase con él era un goce. A veces yo intuía que había otro método para resolver un problema diferente al visto en clase y mi papá me sugería por dónde seguir, y llegar al mismo resultado pero usando otro camino era un placer magnífico. Este profe hacía a veces evaluaciones en las que uno podía sacar más de la nota normal: en una evaluación larga uno podía sacar nota de hasta 20 (20 sobre 10), así que se podía acumular nota fácilmente y quedar tranquilo, o para algunos era la oportunidad de recuperarse y pasar. Nos hacía trabajar en grupo; a veces nos dejaba en examen, todos calladitos, pero al ver que no volvía, nos organizábamos en grupo y resolvíamos el cuestionario, eso nos inducía a trabajar con otros y a explicarle a los que no entendían qué era lo que sucedía y lo que había qué hacer. Y aunque parezca raro, de vez en cuando (unas tres veces al año) nos decía que la próxima clase fueramos en traje deportivo y no hacía clase de matemática sino que salíamos a jugar. Realmente tengo muy gratos recuerdos de las matemáticas de esta época y fueron una gran satisfacción para mí.
Una cosa en la que siento eran "matemáticas aplicadas" era la clase de dibujo técnico. Otra de mis favoritas, me encantaba y me iba super bien. Pienso que es una buena manera de trabajar las mates y es una de las cosas que, en su momento, queremos hacer con los chicos, "queremos" porque Fabián también disfrutó y aprendió mucho de esta materia.
Y salí del cole y comencé a estudiar en la U... adivinen qué... matemáticas! Y ahí ya no me gustaron tanto (el cálculo.... guacala!, fundamentos qué delicia) Y menos me gustó que al presentar el primer examen todo el departamento de matemáticas se enteró de mi nota, claro, era la hija del profesor Muñoz. Y esa presión social no quería llevarla por 5 años más. Todo eso, sumado a algunas cosas de mi vida, hicieron que tomara la decisión de dejar la carrera, sin haber terminado el primer semestre.
Entonces a mí las matemáticas, en especial las de la primaria, que son las que uno usa en la vida diaria, me parecen deliciosas. También me encanta el álgebra. Las mates no son difíciles. Yo creo que hay mucho profesor que no las sabe enseñar. seguro muchos han tenido un docente de preescolar o primaria que los inició en las matemáticas y en la lectoescritura, dos temas, que con su permiso, creo que no tienen ni idea, por lo tanto, el comienzo en estas áreas es con frecuencia un desastre. Por otro lado, los profesores a un grupo, solo explican las cosas de una sola manera y así muchos chicos se quedan sin aprender, porque necesitan de otros ejemplos, de demostraciones, de gráficas, de manipulables, etc. Eso lo aprendí cuando trabajábamos en grupo y que lo que era obvio para mí, era incomprensible para otros, así que tenía que armarme de creatividad e ingenio para ayudarles a comprender los problemas a algunos de mis compañeros y que grato era cuando entendían.
En antropología solo veía dos materias relacionadas con las mates: lógica de las ciencias y estadística. De resto poco o nada.
Aunque uno no aplique diariamente las matemáticas del bachillerato, pienso que contribuyen a la formación de pensamiento y eso me parece válido e importante, creo que es uno de los aspectos más importantes de las mates, que tienen pasos, procesos que se tienen que seguir que secuenciar, organizar para llegar a un resultado y ese pensamiento, esas conexiones en la cabeza son muy importantes.
Yo no creo que la matemática y las humanidades estén tán distantes, en mi cabeza veo a veces los problemas sociales como ecuaciones matemáticas, en la forma en que se clasifican, se agrupan, se "suman", hay intersección, pertenece o no pertenece, fracciones, porcentajes, y tantas cosas más, sin simplificar la realidad pero aportando una visual más estructurada y a veces, legible.
La vida cotidiana está llena de recursos matemáticos. Las fracciones se aprenden repartiendo (y comiendo) una torta o una manzana, y hay matemáticas en el hacer un mandado a la tienda, analizar una encuesta de las noticias, poner la mesa, hacer una torta, construir un mueble o un juguete, analizar los recibos de servicios públicos (cuánto se consumió, compararlo con otro mes, hallar un promedio, relacionar dinero y consumo), áreas con los espacios de la casa o lo que cabe en un plato, en la velocidad del internet, en las distancias que se recorren en una salida, en hacer un crucigrama, en la cantidad de jabón que se le echa a la ropa, en el peso y la estatura, en fin, recursos hay miles, hay que tener el ojo para verlos y aprovecharlos en un buen momento.
Fabián dice que lo mejor de las matemáticas es cuando uno encuentra en qué aplicarlas (o cuando las aprende aplicadas, prácticas, diría yo).
Iryna lo resume muy bien: las matemáticas le gustan... cuando las entiende.
martes, 29 de junio de 2010
Cuarto encuentro virtual y martes mudo - las paredes de mi casa (contradictorio pero...)
Andrea está terminando su tesis, por ello no se conectó y aunque el dolor de garganta me tenía bien agarrada y a Greisi un resfriado la tenía achús! nos reunimos con éxito anoche, con una madre bloggera nueva en el grupo, Carolina Gonzalez, que vive también en Bogotá. Echamos mucho rulo, como se dice por acá, al comienzo hablamos de todo y de nada. Luego terminamos centrándonos en la literatura, de qué leímos en el cole o por cuenta propia, qué nos gustó y qué no.
Surgió el interrogante ¿será que nuestros hijos harán también homeschooler con los suyos? ¿Qué pensarán de su proceso, de la educación de ese momento? Silvia dice que nos podemos preparar para ser Abuelaschooler ;-)
Por algún comentario desprevenido terminamos hablando de religión, uuuuyyyy! un tema complejo pero como ya nos ha pasado tantas veces, partimos del respeto, del reconocer y aceptar la diferencia. Hay posturas hasta contradictorias pero lo cierto es que todas tenemos unos valores muy cercanos, sin importar de dónde surjan, y eso nos une. Interesante volver a poner el tema otro día que estemos todas porque me encantaría saber qué piensan Andrea y Carolina (que ya se había desconectado). Nos divertimos, como siempre.
Hasta el próximo lunes.
Surgió el interrogante ¿será que nuestros hijos harán también homeschooler con los suyos? ¿Qué pensarán de su proceso, de la educación de ese momento? Silvia dice que nos podemos preparar para ser Abuelaschooler ;-)
Por algún comentario desprevenido terminamos hablando de religión, uuuuyyyy! un tema complejo pero como ya nos ha pasado tantas veces, partimos del respeto, del reconocer y aceptar la diferencia. Hay posturas hasta contradictorias pero lo cierto es que todas tenemos unos valores muy cercanos, sin importar de dónde surjan, y eso nos une. Interesante volver a poner el tema otro día que estemos todas porque me encantaría saber qué piensan Andrea y Carolina (que ya se había desconectado). Nos divertimos, como siempre.
Hasta el próximo lunes.
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domingo, 27 de junio de 2010
martes, 22 de junio de 2010
Tercera Reunion Virtual
Ayer logramos con éxito reunirnos las cinco. Al principio todo fue como tomarse un cafecito con las amigas (chismorreos, política, fútbol, tenis) y luego ya entramos en materia. Como dice Andrea en su post de hoy, uno de los temas que tratamos anoche fue los referentes teóricos pedagógicos con que nos hemos encontrado en este proceso de educar en familia. Revelamos que las colombianas no estamos muy al tanto de ellas, que no nos hemos preocupado por estudiar a Montessori, Piaget, etc. Eso sí hemos leido lo que se nos ha cruzado sobre desescolarización (más Ana P que yo) y que eso nos ayuda a hacer nuestro propio marco. Greisi ha leido mucho, Andrea y Silvia, ni se diga. Silvia que ha profundizado en la filosofía de Charlotte Mason, nos ilustró con la creencia de Mason en los bebés y niños como personas, no como cosas que hay que llenar sino como individuos que poseen su propia personalidad, intereses, criterios, con lo cual estuvimos de acuerdo.
Otra cosa de la que hablamos es que cada familia tiene su propia forma de hacer homeschooler, y que como cada familia es diferente, y cada hijo es diferente, no hay dos familias que eduquen igual. ¡Cuánta diversidad! Que cada familia construye sus propias herramientas, adapta lo que hacen otros y vamos decantando lo que creemos apropiado para nosotros y así vamos tejiendo y cosiendo nuestra propia colcha de retazos.
También nos pusimos el tema de cómo vemos los chicos que sacamos del cole a los que nunca han ido, y es el sentir general que es más difícil el proceso con los que pasaron por la escuela, porque no sabemos (ni ellos ni nosotros) qué aprendieron y qué no, porque, en general, no tienen una dinámica de autoaprendizaje que es importante en el desarrollo de la educación en casa, pero que los problemas se superan y se ven logros a su tiempo.
Nos enteramos que en Chile están pensando en ampliar la jornada escolar hasta las ¡8pm! Qué piensan ustedes de esto?
En resumen, la pasamos muy bien, compartir con personas que están en una situación similar a la propia es un bálsamo que nos reconforta. ¡Hasta el lunes chicas!
PD. La camiseta fue el mejor chiste del encuentro.
Otra cosa de la que hablamos es que cada familia tiene su propia forma de hacer homeschooler, y que como cada familia es diferente, y cada hijo es diferente, no hay dos familias que eduquen igual. ¡Cuánta diversidad! Que cada familia construye sus propias herramientas, adapta lo que hacen otros y vamos decantando lo que creemos apropiado para nosotros y así vamos tejiendo y cosiendo nuestra propia colcha de retazos.
También nos pusimos el tema de cómo vemos los chicos que sacamos del cole a los que nunca han ido, y es el sentir general que es más difícil el proceso con los que pasaron por la escuela, porque no sabemos (ni ellos ni nosotros) qué aprendieron y qué no, porque, en general, no tienen una dinámica de autoaprendizaje que es importante en el desarrollo de la educación en casa, pero que los problemas se superan y se ven logros a su tiempo.
Nos enteramos que en Chile están pensando en ampliar la jornada escolar hasta las ¡8pm! Qué piensan ustedes de esto?En resumen, la pasamos muy bien, compartir con personas que están en una situación similar a la propia es un bálsamo que nos reconforta. ¡Hasta el lunes chicas!
PD. La camiseta fue el mejor chiste del encuentro.
domingo, 20 de junio de 2010
Heredando el oficio
Desde muchísimo tiempo atrás los hijos han aprendido la profesión o el oficio de sus padres. Era algo natural, los chicos desde que nacen conviven con los sonidos, olores e imágenes del trabajo que realizaban sus padres.
La escuela en su proceso modernizador separa a los hijos de los padres, los unos van a las fábricas, los otros a la escuela, dejan de compartir un largo tiempo del día muchas experiencias conpartidas. La escuela normaliza, es decir, todos deben aprender lo mismo a la misma edad sin importar quienes son, su origen, su familia, sus intereses. Y cuál es el resultado? Para mí es evidente en la situación actual en que muchos chichos llegan a los 18 años sin saber hacer nada, nada que les dé herramientas para crearse una vida propia porque eso ha sido arrebatado. Los chicos con frecuencia desconocen el lugar de trabajo de sus padres y lo qué hacen. Y esa es una postura que rompe la continuidad de la vida y la reemplaza por una prótesis artificial que no siempre funciona bien.
El aprender lo que saben los padres es una posibilidad para forjarse un mejor futuro, para tener unas mínimas herramientas con las cuales desenvolverse en la vida y no tener que esperar 10 años más de escolarización para comenzar a trabajar.
Quiero decir que si papá y mamá son veterinarios, lo normal sería que sus hijos aprendan a cuidar animales y sanarlos en algunos casos (este cuadro que pinto es real, la hija de un amigo desde los 10 años receta a perros cuando sus padres no están y goza de credibilidad dentro de su clientela).
Que si los papás trabajan en un teatro, como nosotros, los hijos sepan evaluar con criterio la calidad de una obra, que se desenvuelvan con propiedad en un escenario, que sepan manejar público, que aprendan a conectar sonido, micrófono, luces, etc, todo a su tiempo, acorde a su edad y con las correspondientes instrucciones.
Creo que haciendo esto con los chicos los estamos ayudando a formar en el hacer, porque aunque queremos que sean buenos seres humanos, también queremos que sepan hacer, y como está el mundo en el que vivimos, entre más cosas sepa hacer uno, más opciones tiene de trabajar, de sobrevivir, de ser feliz. Al menos a nosotros nos ha funcionado. Que si los padres o la familia tienen un negocio (tienda, costura, zapatería, agricultura) los chicos tengan la posibilidad de aprender eso como parte de su formación, de su posibilidad de vida. No como una camisa de fuerza como ocurre a veces en algunas familias (abuelo abogado, hijo abogado, nieto abogado) que obligan a los hijos a estudiar ciertas profesiones por tradición. En Japón era así, y un amigo de mi padre salió de ese país porque no quería ser docente universitario de física igual que su padre, allá era como una ley. Sabemos que los extremos son insano, por ejemplo, ser hijo de una mujer que trabaja en maquila, o hijo de un ladrón, pues no son oficios que permitan a los niños muchas opciones positivas de desarrollo hacedor.
Yo lo veo es como una opción de base, como aprender la lengua de los padres, como comer ciertos alimentos, no es cerrar las puertas a algo nuevo, a su propia exploración, a la creatividad y novedad. Es partir del respeto hacia los padres, ver cuánto esfuerzo realizan a diario para conseguir lo necesario para sus hijos, es respetar al padre por lo que es y por lo que hace, valorarlo en una dimensión de admiración. Y de los padres a sus hijos es dar con amor, respeto y paciencia una forma de vivir. Si uno como padre ama lo que hace creo que es una buena opción optar por este camino.
viernes, 18 de junio de 2010
Parque en casa
Con lo que hemos ido aprendiendo, somos más concientes de que la actividad corporal es muy importante para el desarrollo de los chicos. Por ello hemos instalado en casa diferentes juegos que ellos comparten y disfrutan a diario. Este es uno de ellos, un columpio al que le dan muchas posibilidades de juego.
martes, 15 de junio de 2010
El Capital Social
Conocemos el capital económico y el capital humano.
Hay un capital que aunque usamos todos los días no lo hacemos conciente: es el capital de las relaciones humanas, es el capital social.
Los invito a leer un aparte de mi tesis de grado como antropóloga, es un documento que elaboré en el año 2005 buscando armar una definición amplia, sencilla y neutra sobre este concepto. Puedes leero aquí.
Hay un capital que aunque usamos todos los días no lo hacemos conciente: es el capital de las relaciones humanas, es el capital social.
Los invito a leer un aparte de mi tesis de grado como antropóloga, es un documento que elaboré en el año 2005 buscando armar una definición amplia, sencilla y neutra sobre este concepto. Puedes leero aquí.
viernes, 11 de junio de 2010
martes, 8 de junio de 2010
Primer encuentro virtual internacional de bloggeras homeschooling
El día de ayer tuvimos nuestro primer "encuentro de madres locas" (estámos buscándole nombre).
La primera en conectarse fue Silvia y tuvimos el gusto de hablarnos, vernos e iniciar conversación mientras llegaban las otras chicas. Luego se conectó Ana Paulina que llegó un poco tarde porque se habia ido la luz en su casa. Poco despues se nos unió Andrea. Greisi no puedo estar, sabiamos que tan vez no podría conectarse porque está cambiándo de servicio de internet.
Y de qué hablan cuatro madres (una española residente en los EU, una chilena y dos colombianas) que educan en casa? La respuesta es sencilla, pues de educación y de nuestros chicos. Aquí es así, cómo es allá? Y encontramos muchas coincidencias:
La misma decadencia del sistema educativo, ninguno de los tres países se salva de la mala calidad educativa, de los profesores mediocres y uno que otro docente excelente pero maniatado, del interminable papeleo que deben llenar los profesores y de la media vida que se les va en ello, la falta de creatividad, de interés y lenguaje vulgar de los chicos en los colegios, el espanto de la privatización de la educación universitaria, sus altos o altísimos costos que obligan a las personas a tomar préstamos con tasas de intereses usureras e impagables con las que terminan empeñando la vida.
A través de la práctica hemos llegado a pensar que la educacion no tiene nada que ver con los colegios o con las universidades. Que lo más importante para nosotras es compartir nuestra vida con ellos, enseñarles de verdad aprender y a tener amor por el conocimiento, que les queremos aportar algo más que un título o un trabajo fijo, que el tiempo que estamos con ellos es precioso.
Hablamos también de la situación de desescolarización en cada país y de cómo se accede a la educación superior. En Colombia y en EU la situación es similar, hay un examen que hay que presentar para tener acceso a la educación superior; se paga se presenta y ya está. En cambio en Chile deben ir aprobando año tras año es por eso la importancia que le da y la preocupación de Andrea de tener todos sus papeles en regla ajustados a la ley para que luego sus hijos no vayan a tener problemas.
Miramos a nuestro alrededor y vemos que nuestros vecinos viven muy distinto a nosotros, y como dice Silvia: "la vida de la gente que tienen los hijos en los colegios es una vida esquizofrénica" y que además: "tienen mejor coche tienen mejor casa pero tienen peor vida"
Nos reimos de lo lindo. Pasamos un momento muy agradable, reconfortante y de mucho aprendizaje. Esperamos seguirnos encontrando.
Un abrazo chicas!
PD. Silvia vio esta camiseta en una reunión homeschooler.
La primera en conectarse fue Silvia y tuvimos el gusto de hablarnos, vernos e iniciar conversación mientras llegaban las otras chicas. Luego se conectó Ana Paulina que llegó un poco tarde porque se habia ido la luz en su casa. Poco despues se nos unió Andrea. Greisi no puedo estar, sabiamos que tan vez no podría conectarse porque está cambiándo de servicio de internet.
Y de qué hablan cuatro madres (una española residente en los EU, una chilena y dos colombianas) que educan en casa? La respuesta es sencilla, pues de educación y de nuestros chicos. Aquí es así, cómo es allá? Y encontramos muchas coincidencias:
La misma decadencia del sistema educativo, ninguno de los tres países se salva de la mala calidad educativa, de los profesores mediocres y uno que otro docente excelente pero maniatado, del interminable papeleo que deben llenar los profesores y de la media vida que se les va en ello, la falta de creatividad, de interés y lenguaje vulgar de los chicos en los colegios, el espanto de la privatización de la educación universitaria, sus altos o altísimos costos que obligan a las personas a tomar préstamos con tasas de intereses usureras e impagables con las que terminan empeñando la vida.
A través de la práctica hemos llegado a pensar que la educacion no tiene nada que ver con los colegios o con las universidades. Que lo más importante para nosotras es compartir nuestra vida con ellos, enseñarles de verdad aprender y a tener amor por el conocimiento, que les queremos aportar algo más que un título o un trabajo fijo, que el tiempo que estamos con ellos es precioso.
Hablamos también de la situación de desescolarización en cada país y de cómo se accede a la educación superior. En Colombia y en EU la situación es similar, hay un examen que hay que presentar para tener acceso a la educación superior; se paga se presenta y ya está. En cambio en Chile deben ir aprobando año tras año es por eso la importancia que le da y la preocupación de Andrea de tener todos sus papeles en regla ajustados a la ley para que luego sus hijos no vayan a tener problemas.
Miramos a nuestro alrededor y vemos que nuestros vecinos viven muy distinto a nosotros, y como dice Silvia: "la vida de la gente que tienen los hijos en los colegios es una vida esquizofrénica" y que además: "tienen mejor coche tienen mejor casa pero tienen peor vida"
Nos reimos de lo lindo. Pasamos un momento muy agradable, reconfortante y de mucho aprendizaje. Esperamos seguirnos encontrando.
Un abrazo chicas!
PD. Silvia vio esta camiseta en una reunión homeschooler.
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jueves, 3 de junio de 2010
Primera Semana
Esta fue la primera semana de Cedric en casa. Ya ha disminuido un poco su ansiedad lo cual es muy bueno. Iniciamos esta semana un programa de acondicionamieno físico ya que Cedric tiene dificultades en motricidad, cordinación, equilibrio, ubicación y fuerza. Qué sorpresa nos llevamos todos (él fue el primer sorprendido) cuando al día siguiente de la primera sesión amaneció con el cuerpo adolorido. Pero es que claro! todo el día sentado en un salón de clase... Tanto que se dice lo perjudicial que puede llegar a ser una vida sedentaria pero el sistema educativo deforma para eso. En el colegio tenía clase de deportes una vez a la semana 45 minutos y otros 45 de patinaje (aunque él todavía camina con los patines), y danzas otros 45 minutos. Sumando no alcanza a ser ni 30 minutos diarios de actividad física, y eso es lo que recomindan para una persona adulta. Las instituciones dirán que para eso son los recreos pero con todos los chicos tan sedentarizados, los planes de descanso para muchos es llevar juegos de mesa o electrónicos, poco balón, nada de jugar a "la lleva", o esas cosas que hacíamos nosotros de niños que corríamos hasta quedar exhaustos. Si para nosotros la clase de deportes era la más esperada (casi por todos), hoy la mayoría de muchachos no quiere ni moverse.
---(Ah! Esos horarios de colegio son una farsa, 45 minutos a la semana de sistemas, otro tanto de música, de teatro y todo así, fragmentado, sin proceso, qué pueden aprender los chicos con esas metodologías, tiempos y tantísimas materias?)---
En fin, hemos pasado la primera semana. Tendré que sentarme a organizar horario y actividades muy en serio para tratar de cubrir las necesidades de todos. Con muchas cosas en la cabeza termino esta semana, pero gracias a la amplia experiencia del mundo bloggero homeschool, cada día tengoo más herramientas para proponerles a los chicos.
---(Ah! Esos horarios de colegio son una farsa, 45 minutos a la semana de sistemas, otro tanto de música, de teatro y todo así, fragmentado, sin proceso, qué pueden aprender los chicos con esas metodologías, tiempos y tantísimas materias?)---
En fin, hemos pasado la primera semana. Tendré que sentarme a organizar horario y actividades muy en serio para tratar de cubrir las necesidades de todos. Con muchas cosas en la cabeza termino esta semana, pero gracias a la amplia experiencia del mundo bloggero homeschool, cada día tengoo más herramientas para proponerles a los chicos.
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Desde la ventana
Ayer fuimos a la biblioteca. Trataremos que sea una actividad semanal, los tres mayores lo disfrutan mucho (el menor también pero por lo que corre y juega no por los libros :))
De camino a la biblioteca vimos dos cosas que llamaron mi atención. La primera fue una mujer de unos 22 años con una niña de 5, la llevaba de la mano y a los transeuntes que se cruzaban en su camino les ofrecía algo que no pude distinguir. La nena estaba bien cuidada, peinada vestida.
La segunda fue una mujer joven en un semáforo con una nena que tendría escaso un més, y un niño de unos 10 años que estaba con ellas y vendía dulces a los carros.
Unos dicen que estamos en crisis desde hace más de 100 años. Cuando yo era niña también había gente que vendía o pedía en los semáforos y en las calles. Así, que es "normal", aunque ahora hay más. Dónde están las oportunidades para la gente? El sistema deja sin opción a muchos y no les queda más que el rebusque en la calle. Algo está mal en el mundo, las cosas no deberían ser así.
De camino a la biblioteca vimos dos cosas que llamaron mi atención. La primera fue una mujer de unos 22 años con una niña de 5, la llevaba de la mano y a los transeuntes que se cruzaban en su camino les ofrecía algo que no pude distinguir. La nena estaba bien cuidada, peinada vestida.
La segunda fue una mujer joven en un semáforo con una nena que tendría escaso un més, y un niño de unos 10 años que estaba con ellas y vendía dulces a los carros.
Unos dicen que estamos en crisis desde hace más de 100 años. Cuando yo era niña también había gente que vendía o pedía en los semáforos y en las calles. Así, que es "normal", aunque ahora hay más. Dónde están las oportunidades para la gente? El sistema deja sin opción a muchos y no les queda más que el rebusque en la calle. Algo está mal en el mundo, las cosas no deberían ser así.
martes, 1 de junio de 2010
Martes mudo - Día de hornear
Y ayer lunes, como hemos tratado, ha sido un día de hornear. Hicimos galletas y pandeyuquitas (los de la foto) y mantecada y pan. Gracias a Leonardo el profe de Anuk que se sumó a la amasada de las galletas.
lunes, 31 de mayo de 2010
Sobre partos y derivas...
Leyendo hoy la entrada de Vero viene a mi mente una serie de conversaciones que hemos tenido con Fabián alrededor de lo que es el nacimiento.
Los que nos han leído saben que nuestro hijos mayores nacieron en clínica, la mayor por parto vaginal hospitalario y el segundo con cesárea; y los pequeños nacieron en agua, en la casa, en familia, con médico y partera a bordo. Esta situación nos llevó a varias reflexiones.
El nacimiento, aunque siempre ha estado condicionado por cada cultura con rituales e ideales, en la medicina occidental se ha "privatizado" el parto hasta tal punto que llevamos varias generaciones que jamás han visto un nacimiento. Esto ha llevado como resultado a una completa desinformación y falta de cultura; jóvenes y adultos no saben en qué consiste el hecho de parir, qué ocurre con el cuerpo de la mujer, qué se puede se debe o no hacer con una mujer en trabajo de parto. La televisión ha vendido la ridícula idea de que todos los partos son un AY! seguidos de PUJE, y para fuera el chino, que a la primera contracción la mujer se parte del dolor y que hay que salir corriendo al hospital o sino se corre el riesgo de que "se salga" en un lugar poco apropiado.
Todo comienza con la pregunta con la primera cita al médico (que en Colombia puede ser médico general, no necesariamente un especialista) donde la mujer es sometida a un interrogatorio largo, tedioso, incómodo (cuándo se desarrolló, a qué edad fue su primera relación, con cuantos ha tenido relaciones...), datos que desde el punto de vista médico pocas veces aportan algo útil, hasta que llegamos a la pregunta ¿Cuándo fue su última regla? Cuentan los días y dan una fecha "posible" de parto. Ya llegando a esa fecha marcada con rojo en el calendario los médicos se ponen ansiosos, más que las mamás porque dicen que después de la semana 40 pueden haber muchas complicaciones y que para evitar riesgos mejor se induce el parto, negando al niño y a la mamá la posibilidad de tener un parto a su medida.
Cada parto es diferente y muchos ignoran que es el niño el que inicia el trabajo de parto. Es el bebé quien dice "Mami! Ya estoy listo!" y desencadena toda la actividad química en el cuerpo de la mujer. Pero con esa manera tan escandalosa de inducir los partos los bebés nacen antes de tiempo (así sean solo una o dos semanas), pero el hombre en su infinita arrogancia cree poder controlar un acontecimiento tan natural y maravilloso como el nacimiento, y somete a madre e hijo a atropellos, indiscreciones que llegan a niveles de tortura. Uno de los espacios en que se trata con indignante irrespeto es en esa sala de trabajo de partos donde las mujeres son infaltilizadas y reducidas a seres inconcientes, ignorantes y tontas, conectadas a cables, sin poder casi moverse y escuchando comentarios imprudentes de médicos y enfermeras. El bebé nace y lo bañan, vacunan, sondean, visten, cuando lo único que quiere es mamá y teta, y es lo único que en ese momento necesita. Un parto invisible, escondido, revelado en una cifra para corroborar la tasa de natalidad.
Yo he parido en la comodidad de mi casa pero nunca he visto nacer a alguien, propiamente dicho. Mis hijos y mi esposo han tenido ese lujo de experiencia, y al ser vivido en colectivo es algo que se recuerda con amor y jamás se olvida. El sólo pensar en esos momentos se me llena el corazón de alegría.
Colombia es un país de violencias y tal vez aquí hay más gente que ha visto morir a una persona que los que han visto nacer a un bebé. Y es sólo una idea, pero si las cifras se invirtieran tal vez las cosas serían un poco diferentes.
Los que nos han leído saben que nuestro hijos mayores nacieron en clínica, la mayor por parto vaginal hospitalario y el segundo con cesárea; y los pequeños nacieron en agua, en la casa, en familia, con médico y partera a bordo. Esta situación nos llevó a varias reflexiones.
El nacimiento, aunque siempre ha estado condicionado por cada cultura con rituales e ideales, en la medicina occidental se ha "privatizado" el parto hasta tal punto que llevamos varias generaciones que jamás han visto un nacimiento. Esto ha llevado como resultado a una completa desinformación y falta de cultura; jóvenes y adultos no saben en qué consiste el hecho de parir, qué ocurre con el cuerpo de la mujer, qué se puede se debe o no hacer con una mujer en trabajo de parto. La televisión ha vendido la ridícula idea de que todos los partos son un AY! seguidos de PUJE, y para fuera el chino, que a la primera contracción la mujer se parte del dolor y que hay que salir corriendo al hospital o sino se corre el riesgo de que "se salga" en un lugar poco apropiado.
Todo comienza con la pregunta con la primera cita al médico (que en Colombia puede ser médico general, no necesariamente un especialista) donde la mujer es sometida a un interrogatorio largo, tedioso, incómodo (cuándo se desarrolló, a qué edad fue su primera relación, con cuantos ha tenido relaciones...), datos que desde el punto de vista médico pocas veces aportan algo útil, hasta que llegamos a la pregunta ¿Cuándo fue su última regla? Cuentan los días y dan una fecha "posible" de parto. Ya llegando a esa fecha marcada con rojo en el calendario los médicos se ponen ansiosos, más que las mamás porque dicen que después de la semana 40 pueden haber muchas complicaciones y que para evitar riesgos mejor se induce el parto, negando al niño y a la mamá la posibilidad de tener un parto a su medida.
Cada parto es diferente y muchos ignoran que es el niño el que inicia el trabajo de parto. Es el bebé quien dice "Mami! Ya estoy listo!" y desencadena toda la actividad química en el cuerpo de la mujer. Pero con esa manera tan escandalosa de inducir los partos los bebés nacen antes de tiempo (así sean solo una o dos semanas), pero el hombre en su infinita arrogancia cree poder controlar un acontecimiento tan natural y maravilloso como el nacimiento, y somete a madre e hijo a atropellos, indiscreciones que llegan a niveles de tortura. Uno de los espacios en que se trata con indignante irrespeto es en esa sala de trabajo de partos donde las mujeres son infaltilizadas y reducidas a seres inconcientes, ignorantes y tontas, conectadas a cables, sin poder casi moverse y escuchando comentarios imprudentes de médicos y enfermeras. El bebé nace y lo bañan, vacunan, sondean, visten, cuando lo único que quiere es mamá y teta, y es lo único que en ese momento necesita. Un parto invisible, escondido, revelado en una cifra para corroborar la tasa de natalidad.
Yo he parido en la comodidad de mi casa pero nunca he visto nacer a alguien, propiamente dicho. Mis hijos y mi esposo han tenido ese lujo de experiencia, y al ser vivido en colectivo es algo que se recuerda con amor y jamás se olvida. El sólo pensar en esos momentos se me llena el corazón de alegría.
Colombia es un país de violencias y tal vez aquí hay más gente que ha visto morir a una persona que los que han visto nacer a un bebé. Y es sólo una idea, pero si las cifras se invirtieran tal vez las cosas serían un poco diferentes.
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