jueves, 29 de mayo de 2014

El tiempo pasa...

Hace unos días, escribiendo la entrada anterior, me di cuenta que este blog existe hace más de cuatro años y quedé de una pieza! Caramba! Que cómo pasa el tiempo y al no tener la costumbre de celebrar cada año el cumple del blog pues se me ha pasado el tiempo sin darme cuenta.

Cuando comencé este espacio Líam era un lactante, Iryna estaba entrando a la adolescencia, yo era madre de tiempo completo. Intentábamos trabajar con algo de ritmo académico, Anuk iniciaba su proceso lectoescritor, yo leía todos los blogs y teoría HS que se me cruzara, participaba en carnavales hs, hacíamos foros virtuales...

¡Qué lejos quedó todo eso!

Pero gracias a este espacio he tenido la posibilidad de conocer unas mujeres maravillosas que admiro de corazón y que aunque se encuentren muy lejos, las siento cerquita.

Éste ha sido un espacio para pensar, pensarse, pensarme, para desahogarme, para crecer.

Ha sido muy grato.

viernes, 16 de mayo de 2014

Las trampas en el colegio

Marvan está iniciando un proceso que admiro muchísimo y del cual dudo si yo sería capaz: luego de hacer EeF por 6 años su hijo de 15 ha decidido escolarizarse. Luego de dos semanas en el cole todos se hallaban un poco agotados y abrumados por el ritmo escolar, pero esperan con el tiempo seguirle el paso. Por una entrada que ella hizo en su blog tocando ese punto recordé algunas prácticas que realicé en mi escolarización y que sirvieron para sobrevivir en ese mundo. He de decir que aunque estoy segura que casi todos hemos hecho cosas similares, muchos no creerán conveniente que sus chicos se enteren, jejeje.

Cada cual según su colegio, preferencias, posibilidades y gusto por los riesgos inventa su propio sistema para acortar caminos y sobrevivir en la selva del sistema educativo. Yo desarrollé el mío y aquí lo comparto. (Marvan, no sé si le dejarás leer esto a tus chicos... ;)

En la primaria y el primer año de bachillerato fui una nerda total. Por exigencia de casa tenía que tener el promedio por encima de 9/10 y ser la primera de la clase. Sé que mis padres lo hacían con buena intención pero la verdad no fue nada grato para mí... La nota es una cosa muy compleja, uno se vuelve algo así como adicto a la aprobación externa, demasiado perfeccionista y a la vez inseguro y con baja autoestima; al menos así fue para mí.

Eso afectó todo en mi vida: Socialmente, pasaba mucho tiempo sola por envidias y malos entendidos con los compañeros, no me gustaba trabajar en grupo porque los otros no hacían nada confiando en que uno sacara la cara por todos, así que trabajé casi siempre sola y me la pasé sola; así se resume esa etapa, En Soledad. Emocionalmente, como decía antes, la inseguridad y la aprobación externa, la baja autoestima son sombras con las que aun hoy lucho todos los días, el ego lo doblegué, aunque creo que se me fue la mano. Intelectualmente, porque gasté mucho tiempo en cosas que realmente no me sirvieron luego para nada y desaproveché oportunidades de aprendizaje que habían sido mucho más valiosas para mi futuro, además creía demasiado en la academia así que mis procesos autodidactas en ese momento eran casi nulos, aparte de la literatura, no queda nada más. Físicamente, porque el estrés al que me veía sometida por todo el ambiente en el que vivía hacía que mi espalda estuviera llena de nudos, parecía un rosario, toda toda mi espalda era un solo dolor. Mi postura corporal no es buena y se lo debo a esos años, fue a los 20 años con el ballet que al fin pude soltar mi espalda y aprender a manejar la tensión y los estiramientos, así que hoy, a pesar de estar un poco encorvada, verme al espejo la espalda que tengo hoy en día es todo un orgullo, una satisfacción, una victoria para mí. Tiempo, porque prácticamente no viví otra cosa que no fuera cole, hacía TODAS las tareas lo mejor posible, leía todo lo que había que leer, cumplía con todo y sufría por hacerlo.

En segundo grado de bachillerato, a la edad de 13 años, me cambiaron de grupo en el cole, y conté con la grata compañía de una chica que para rematar, vivía cerca de mi casa. Ella era super relajada, divertida, y me convenció de que no se debía hacer tanto como yo hacía para pasar el cole, que también ese debía ser un espacio para disfrutarlo y que el estar pegada a los libros no me lo permitían. Fue un excelente año. Mi promedio quedó como en 7.5, y a pesar de eso era la segunda de la clase. Obvio, mis padres estaban de cabeza y me regañaban mucho, pero yo me la pasé muy bien.

Así que desde el año siguiente busqué un poco más de equilibrio, que 8.5 era un buen promedio y mis viejos no se estresaban tanto, que no todo tenía que ser perfecto ni tenía que esforzarme taaanto con las cosas que no me gustaban, porque con las que sí, obvio, le hacía con toda.

Había materias que definitivamente no me gustaban, porque el profesor era de un aburrido, por tema o metodología. Así que cuando tenía esas clases, iba momentos antes a la biblioteca y sacaba un libro, el cual leía en esa clase, no molestaba a nadie y hacía algo que me gustaba. Así pasé el resto del bachillerato, leyendo en todas las clases que me aburrían.

Tuvimos un profesor que nos alcahuetiaba,  así que de algunas clases nos "volábamos" y él nos dejaba estar en su salón, o a veces simplemente nos íbamos al parque de los niños y le huíamos a los profesores. Buscábamos ayudarle a alguna profesora o al coordinador para pasar ese tiempo fuera del salón, participaba en foros y cualquier cosa que se hiciera fuera del colegio. A veces no alcanzaba a hacer una plancha de dibujo técnico (que me gustaba mucho pero que dejaba con frecuencia para lo último por la cantidad de tiempo que requería) así que llegaba intencionalmente ese día tarde y me quedaba el primer bloque en la biblioteca haciendo la tarea (porque a los que llegaban tarde "en castigo" no los dejaban entrar a clase)

Con los exámenes uno ve de todo y algunas cosas hace. Tenía un compañero que hacía el resumen y lo pegaba en el espaldar de la silla de adelante, otras se escribían las fórmulas en las piernas y se levantaban la falda a mitad de examen. Desarrollamos códigos para contestar exámenes de selección múltiple al estilo de piedra, papel y tijera. Algunos hacían resúmenes por páginas y después cada cual compilaba, otros pagaban por algún trabajo. Y claro, la copia escrita, esa es infaltable y muchas veces necesaria, que hay profesores que seguirán creyendo que los datos por sí solos son importantes, además que los hay cascareros: teníamos uno que hacía dos columnas para relacionar items, una tenía 10 y la otra 20. o_O

Posiblemente me acordaré luego de más y si quieren compartir alguna, bienvenidos.

En resumen y en mi opinión personal, en el colegio no vale la pena hacer las cosas tan bien como el sistema lo sueña porque simplemente muchas de las cosas que se estudian no sirven para nada, así que para qué dedicar tanto tiempo en algo que no va a ser útil? Las notas del colegio casi ninguna universidad la pide, no representa (casi nunca) una beca para algún estudio, es decir, que el graduado del colegio, da igual si pasó con 6 o con 10, si fue estudioso o vago, el cartón no dice nada de eso y la nota al fin de cuentas no mide mucho. Mi querido esposo fue medio vago en el cole, en parte porque se la pasaba teatriando y no le quedaba mucho tiempo, pero él sabía que el examen del Icfes era importante para estudiar en la universidad y que podía ser determinante, así que lo presentó a conciencia y fue uno de los mejores puntajes del colegio para sorpresa de compañeros y profesores.

Un abrazo Marvan querida y deseo de corazón que este proceso que inician sea satisfactorio para todos.



lunes, 12 de mayo de 2014

El valor del aburrimiento

Todo el sistema comercial, educativo y publicitario nos seduce para que vivamos la vida al %100, desbordando vitalidad, derrochando energía, estando siempre activos. Nos presentan un sin fin de planes "divertidos" y entre más cosas hagamos parecería que la vida es más intensa, más vida.

Pero veo mi mundito y siento que debe haber cierto equilibrio entre la actividad y la pasividad, hacer mucho y hacer nada, y que se olvida el valor del aburrimiento.

Porque es allí, en ese momento que limita con el sueño, la ansiedad y el mal genio en el cual surgen, a veces, ideas útiles, creadoras o brillantes. 

A los padres de esta modernidad nos han convencido de que debemos hacer de la infancia de nuestros hijos algo único y maravilloso, una de las razones por las cuales muchos padres entran en pánico cuando escuchan la voz de su hijo diciendo "estoy aburrido". La respuesta de esta casa es "el aburrimiento es una decisión personal"... Y pues sí, que anden y miren a ver qué se inventan (que ojalá no sea molestar a sus hermanos), que tienen la casa llena de materiales para hacer, construir, leer, que pueden jugar, saltar lazo, que cocinen algo, en fin, que las posibilidades son las que ellos deseen que sean. Al momento están haciendo algo que les gusta. 

En este punto a nosotros nos ayuda muchísimo no tener televisión, porque parece que todos los caminos del aburrimiento conducen al televisor. "Estoy aburrido, ¿puedo ver algo de tele?", la nana electrónica, la teta de vidrio destinada a "salvar" a niños y adultos de las garras del aburrimiento... ¡Patrañas! Esa sí que roba vida, es como una sanguijuela que nos va desangrando lentamente y se alimenta de nuestros sueños y poco a poco nos va dejando vacíos. Y ahora con tanta tecnología en todo lado, la cosa se pone más complicada...

Cada uno a defender su aburrimiento, que puede ser el inicio de algo maravilloso.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Y yo que decía.... y sobre el cole

Que las intenciones a veces se quedan en eso... No ha sido la idea pero el tiempo no da para tanto. Estamos en proceso de montaje de una obra de Fabián y ha habido muuuucho qué hacer y aun falta bastante. Hemos tenido demasiado trabajo que ha dejado poco tiempo para dormir (primerísimo que todo), para ordenar apartamento (que ayer lo ajusté un poco, al fín!) y para labores virtuales.

Por el montaje, buscando elementos para un personaje tomé Momo, de Michael Ende, esta mañana. Recordé con satisfacción y algo de asombro por qué he evitado la lectura los últimos 6 meses: debo confesarlo, soy adicta... a leer, y los libros no me sueltan hasta que ellos quieren. Me los zampé todo y encontré un par de párrafos que quiero compartir acá. Aunque Momo pasa por literatura infantil/juvenil, sus reflexiones son fuertes y descarnadas, dependiendo de la óptica con que se mire...

"Como consecuencia, en todos los barrios se construyeron los llamados "depósitos de niños". Se trataba de grandes edificios en los que había que entregar y recoger si era posible, a todos lo niños de los que nadie se podía ocupar. Se prohibió severamente que los niños jugaran por las calles, en los parques o en cualquier otro lugar. (...) Se acabó lo de inventarse ellos mismos sus juegos. Los vigilantes prescribían los juegos, que sólo eran aquellos con los que también aprendían alguna cosa útil. Mientras tanto olvidaron otra cosa, claro está: la capacidad de alegrarse, de entusiasmarse y de soñar.

Con el tiempo, los niños tuvieron la misma cara que los ahorradores de tiempo. Desencantados, aburridos y hostiles, hacían lo que se les exigía. Y si alguna vez los dejaban que se entretuvieran solos, ya no se les ocurría nada.

Lo único que todavía sabían hacer era meter ruido, pero ya no era un ruido alegre sino enfadado, iracundo"

Suena tan familiar.....

jueves, 6 de febrero de 2014

viernes, 31 de enero de 2014

Tres meses

Ese es el tiempo que llevo sin actualizar el blog. Y no porque no haya nada que contar, lo que ha faltado es tiempo. Han pasado muchísimas cosas en estos meses, pero solo unas pocas llegarán a este blog. Es que son muchas y no hay tiempo para tanto!

Para empezar he de decir que uno se da cuenta del paso del tiempo cuando los chicos cumplen años. Iryna tiene 17, el mono 15 y Anuk pronto cumplirá también. Y a veces no sé si debería verme más vieja al espejo...

Cerré mi ciclo en la escuela de música. No significa que haya dejado la música a un lado solo que, en definitiva, llega un momento en que la escolarización, en todo nivel, no da para más, se agota. Así que yo también comienzo este año haciendo homeschooling ;)

Desbaratamos el apartamento y lo volvimos a armar... Aun falta uno que otro tornillo por poner aquí y allá.

Los fines de año no son del todo de mi agrado. Por un lado tenemos muchísimo trabajo, y pasados unos días, poco o nada. Por otro lado, todas las actividades de los chicos quedan en pausa y Ay! si le cuesta a todo el mundo arrancar año... Así que aun no hemos coordinado clases y cursos para este semestre y eso me tiene con los pelos de punta. Pero nada qué hacer, toca aguantarse el ritmo de las instituciones.

Tenemos varios proyectos en el tintero, los cuales esperamos arrancar este año. Son tantas cosas y el tiempo tan poco.

Pero en resumen creo que nos hemos dedicado a vivir y a buscar la felicidad. Los peques juegan, arman y desarman, el mono lee, Iryna toca piano... Y cada vez creo más en la educación en casa, y cada vez veo más lo obsoleto del colegio para la gran mayoría. Cada vez confío más en sus gustos, sus intereses y que sus ganas de hacer serán suficientes para llevarlos por el mejor camino, por el que ellos escojan.

Siento que en este momento ya el homeschooling no se piensa, simplemente se vive. Es algo completamente natural para nosotros. No hay temores, no hay ansiedad, y hasta se contesta con un poco de desfachatez cuando alguien pregunta qué grado cursan los niños.

Prometo subir fotos y procuraré no desconectarme tanto ;)

jueves, 31 de octubre de 2013

Rani Potter

Obra de Anuk y Líam...

¡Feliz fiesta para todos!


lunes, 7 de octubre de 2013

El placer del APRENDIZAJE DESCARADO

Aprendimos a ver la autoridad más que con respeto con temor, con terror a veces y unas muy pocas con admiración o cariño.

Nuestras relaciones se construyeron en la verticalidad de la vida, quien sabía tenía poder, el cual podía ejercer sobre quienes no lo tenían, y estos estaban condenados a este círculo, del que alguna que otra vez conseguían salirse abordando el conocimiento, el estatus o el nivel para hacer lo mismo que sus antecesores.

El poder, ejercido con fuerza en la mayoría de veces, otras pocas con la razón y mínimamente con el afecto. Casi siempre por la fuerza, una fuerza que esconde miedos, inseguridades, recelos, rabia...

Y recuerdo tantos profesores que le cachan a este esquema: el de violín que me hacía llorar en cada clase a los 8 años, el de gramática que parecía un nazi, la bruja de inglés, el de natación que solo sabía gritar, la de matemáticas que cortaba el aire con su presencia, el de ética pelética peluda que era de lo más deshonesto y hacía con las notas lo que se le daba...

Mi padre fue docente universitario toda la vida, al igual que mis tíos, así que crecí en medio de profesores. Aprendí que antes que nada, antes que todo, son seres humanos con todo lo que eso conlleva; que no son ni más ni menos, que cuando enseñan con gusto lo que saben uno realmente aprende, que están en su proceso, como todos.

Pero a pesar de eso siempre sentí terror en las evaluciones, especialmente las orales, en las que no había opción de borrar, de revisar de repetir. Pero en este caso se abre una ruta de doble vía, por un lado está el profesor, por otro está uno... Uno con todos sus miedos, inseguridades, falta de autoestima, falta de estudio y miedo al error.

Y ese es otro de los puntos claves. Hemos aprendido a mirar tan mal el error! Tememos equivocarnos por miedo a la burla, al ridículo, por el qué dirán de los demás, por sentirnos inferiores o incapaces; pero al final de cuentas nada de esto debe ser la realidad, la realidad está en nuestra cabeza y nosotros creamos la realidad que deseamos. El error es primero que todo, eso, un error, un paso en el camino, un "estoy aprendiendo" y "no me las sé todas", es encontrar fallas y un mecanismo para superarlas.

Hasta hace poco sentía mucho miedo en los exámenes. Mala cosa, porque entre más nervioso esté uno, más mete la pata. Pero eso ha ido cambiando hasta el punto en el que estoy hoy. En las clases tengo que tocar o solfear o cantar algo todo el tiempo. No puedo decir que todo está superado, hay algunas cosas que particularmente aun me molestan mucho, pero en general, estoy pasando por una placentera etapa de aprendizaje descarado.

Tal y como suena, descarado, desfachatado. Que si estudiaron, sí, no nooo? pues no, no estudié, ni modos, no tuve tiempo. Que si me equivoco, pues sí, no lo he estudiado lo suficiente y soy la primera en reírme, que si me va mal en un examen pues sí, y? a estudiar y ya. Que el profesor es malgenietas... me lo aguanto, no me lo aguanto, ¡no me lo aguanto! cancelo la materia. Que hago recocha en clase (sin interrumpir el proceso de los demás, eso sí, hay que respetar), que le tomo del pelo a los profesores, que me río de todo lo que puedo comenzando por mí. Que si no entiendo digo "no, no entendí", sin pena ni gloria.

Temerle al profesor? Qué tontería, cómo hace uno para aprender si tiene miedo? Aprender por miedo? No, luego se olvida. Aguantarse el maltrato de un profesor? Noo, no vale la pena, que vaya al psicólogo y vuelva luego a enseñar.

Nada como aprender de alguien que hace las cosas con gusto, con pasión, con amor, con humor.
Nada como aprender sin miedos, sin temer al otro, ni a uno mismo.
Nada como aprender en confianza, sabiéndose en proceso y aprendiendo del error.
Así, descaradamente.

jueves, 29 de agosto de 2013

En Paro

En paro estamos.
Hace décadas que el país no reaccionaba de la manera en que lo está haciendo.
Las carreteras están cerradas, las ciudades aisladas.
La gente en zona rural sale a las carreteras.
La gente en las ciudades sale a las calles y a las plazas.
Campesinos, indígenas, estudiantes, trabajadores y más.
Gente que nunca se pronuncia, que nunca salió a la calle, lo está haciendo.

¿Por qué?

Porque un decreto ha comenzado a aplicarse, el cual dice que no podemos comercializar productos que no sean a partir de semillas "certificadas", porque no se pueden guardar las semillas para la próxima siembra, porque el pequeño agricultor (determinado por el decreto como aquel que siembra menos de 5 hectáreas) no puede comercializar sus productos ni intercambiarlos, son solo de pancoger. Porque nos quieren embutir las semillas de otros lados y peor, semillas transgénicas que luego de estudios serios realizados en países como Francia, su consumo genera tumores a granel y a un par de generaciones, graves problemas de fertilidad.

La semilla es el punto de partida de la vida.
Es la continuación del ciclo.
Es la herencia de décadas, de cientos y miles de años.
Es lo que somos y sin semilla no somos nada.

viernes, 26 de julio de 2013

Resentimiento

Este blog se ha vuelto una especie de confesionario, me siento cada tanto a contar las cosas que pienso, algunas que no quiero o no puedo decir de frente pero de las que quiero hablar. Esta es una de ellas.

Todos cometemos errores y dentro de ellos hay cosas de las cuales uno no se siente orgulloso. Yo fui de niña muy arrogante, la vida me dio duro y yo misma me di mucho palo para bajarme el ego y aprender a ser humilde (humilde pero no boba), creo que esa lección la tengo bastante adelantada.

El ego de querer tener siempre la razón nos lleva a hacer cosas realmente absurdas. Tal vez fue aprendido, eso de ni olvidar ni perdonar; uno de los castigos que me impartían era dejarme de hablar POR DÍAS, otro era recordarme por semanas algún error que había cometido. 

Con el tiempo he aprendido a aceptar y perdonar, creo que no se debe olvidar, porque olvidar es como no haber aprendido la lección. Cuando tengo un disgusto con alguien, al rato ha pasado, si es muy grande luego de dormir se me ha olvidado la emoción, puedo seguir pensando en lo ocurrido pero de una manera más racional. Cuando tengo un fuerte disgusto procuro soltar la emoción lo más pronto posible, quedarse con eso es como no sacar la basura, luego de un tiempo comienza a oler mal, y al final de cuentas el primer perjudicado es uno y de paso, podría afectar a más personas. No vale la pena.

Pero hay personas que lo hacen de otra manera, que guardan su ira, que la conservan y hasta la alimentan. Cual fogón de leña que conserva un tizón encendido, esperando el soplo que reviva el fuego de su rabia.

Algunas personas que conozco son así, lo curioso es que ellas fueron quienes hicieron la ofensa pero son quienes tienen el resentimiento, como un mecanismo de defensa, supongo. A la gente le cuesta mucho trabajo aceptar que ha cometido un error, excusarse y seguir. Prefieren seguir, pero pasando por encima de otro. En fin. Pero quiero hablar de alguien, específicamente

Alguien en mi familia sigue siendo así (que conste que no es mi madre). Prefiero no dar referencias exactas (aunque con el comentario anterior, ya las di...?). La intención no es acusar, solo reflexionar. Hubo un pequeño incidente, un mal entendido, ella tuvo una reacción cargada de ira, dijo cosas fuera de lugar, Iryna le contestó que lo que había pasado no había sucedido así, que ella siempre buscaba a quién echarle la culpa. Yo cogí mis chinos y me salí, tuve que devolverme (en la salida afanada se me quedó uno de los 4, entenderán ustedes, solo tengo dos manos) y ella soltó un comentario cuando entré, que a mi manera de ver y entender el mundo estaba completamente fuera de lugar, dijo que Iryna no podía hablarle así a un adulto, que ella era solo una adolescente que no sabía nada, que eso era una falta de respeto. Me cargó de emoción, no me contuve, me di la vuelta y casi al oído le dije "sí es una adolescente, pero en muchas cosas es más madura que tú" TOUCHÉ! No me pude contener, una respuesta que aunque cierta fue bastante infantil, solo me faltó sacar la legua, jajaja, lo siento, soy humana. Recuerdan este post? Surgió debido a esa situación. 

La cosa es que ha pasado más de un mes desde eso. UN MES. Y cuando la veo no me saluda, no se despide. Seré muy irónica pero eso me divierte, es que me parece tan, pero tan absurdo! Y prefiero reírme a "sufrir" por eso. 

Un mes saboreando su rabia, un mes guardando el tizón para soplarlo cuando me ve... Lo veo en sus ojos. Si ella quisiera podría enfrentarme, no sé qué la detiene. Nuestra relación ya está bastante porosa... Posiblemente no llegaríamos a un acuerdo, pero valdría la pena la discusión, al menos por su salud emocional.

Y me pregunto, ¿será que siente placer al alimentar la ira? ¿será que la ira le genera una falsa ilusión de poder? (Aquí entra la fanfarria y una voz nasal en off que dice "no se pierda nuestro próximo episodio")

lunes, 22 de julio de 2013

Cambio de paradigmas...?

Fuimos a cine.

No puedo dejar pasar el nombrar que uno de los cortos que pasaron, es de una película de Andrés López... Estoy ampliamente familiarizada con la estupidez del personaje pero los clichés machistas me parecen de lo más irrespetuoso. En el corto sucedía la siguiente escena: dos hombres sentados a la mesa comiendo, la mujer en la cocina, de pie, pregunta "entonces, yo que voy a hacer allí?" AndresL se voltea, escupe al piso y le dice "pues oficio!" El teatro se rió a una sola carcajada y las risas más fuertes fueron de mujeres. Si ellas creen que ese es el trato que se merecen, pues en realidad se lo merecen. Hasta que no desmontemos nosotras mismas como mujeres, esos modelos patriarcales machistas que tenemos tan fuertemente interiorizados y dejemos de reproducirlos en nuestros propios hijos e hijas, pues difícilmente vamos a generar cambios estructurales en muchísimos sentidos. Pero retomemos.

La película elegida fue Monsters University. He de confesar que esperaba más, ya que no reí con ganas ni una sola vez (para los que me conocen saben que río con bastante facilidad). Pero la película tiene un par de cosas que son muy interesantes, que dan para pensar. La historia se entreteje gracias al concepto del "loser", muy al estilo Glee... Mike  de niño es pequeño y el último en ser elegido, pero eso no menoscaba su autoestima, la cual, al parecer, queda siempre intacta. Tiene una confianza en sí mismo como pocos, lo cual lo lleva a soñar en grande, quiere ser un asustador y entra a la universidad para ser el mejor. Pero no, no lo logra, es una bolita verde que inspira ternura pero no terror. En ese proceso conoce a Sullivan quien hace parte de una importante familia de asustadores, pero es un vagote que se apoya en el nombre de su familia pero que en realidad tiene muchas inseguridades y muchos miedos en la vida.

La cosa es que los dos son expulsados de la universidad. Mike entiende al fin que no asusta ni a una mosca pero Sullivan le hace comprender que tiene una claridad mental como ninguno para planificar y los dos hacen un excelente equipo. Al verse sin estudio comienzan a trabajar desde abajo en Monsters Inc. como mensajeros y van ascendiendo, pasan por limpiar pisos, la cocina y ordenar las latas de gritos hasta que al fin llegan a ser un equipo asustador.

Hay varias cosas que llaman mi atención. Me encanta esa dupla que encarna el trabajo en equipo, son complementarios y juntos construyen sus sueños, solos jamás lo habrían conseguido. Es una perspectiva que en el mundo moderno se ha perdido bastante de vista, nos han reforzado tanto el cuento de la individualidad que la mayoría cree que debe andar el camino solo y guerriársela como pueda. Y esto se ve en muchos sentidos; cuántas parejas conocen que trabajan cada cual por su lado y perdieron hace tiempo el sueño conjunto, tanto así que ya ni lo recuerdan... Quedan atrapados cada cual en su lucha, y más adelante, podrán sumar positivamente sus soledades e individualidades, o será demasiado tarde...

Pero lo que más me gustó es (y la película lo pone de manera explícita) que no necesitaron un título profesional para cumplir sus sueños. Tuvieron que estudiar (por su cuenta), y mucho, el esfuerzo fue grande, pero lograron lo que querían. Y comenzaron "desde abajo" siempre con el ánimo de ser los mejores en cada cosa que hacían, sin importar si era entregar una carta, barrer el piso o asustar.

Metas claras y trabajo duro (un poco "a la antigua" podría decirse). No importan los títulos, hay muchos medios de alcanzar lo que se quiere. Quienes abrimos y cerramos puertas somos nosotros mismos, y si encontramos con quien avanzar, ayudarse y crecer, mucho mejor.

miércoles, 17 de julio de 2013

Abueloschooling

Nuestros hijos pasan bastante tiempo con sus abuelos. Eso es maravilloso en muchos sentidos. Gracias a ellos he tenido la posibilidad de estudiar y de trabajar sabiendo que mis hijos están en buenas manos. Mis padres han disfrutado de su abuelitud plenamente (lo cual, dicen ellos, es maravilloso y que en varios aspectos supera el ser padres). Han tenido nietos y abuelos la posibilidad de compartir, de acompañarse, conocerse y aprender en doble vía.

Mis padres nunca se han quedado quietos, siempre están haciendo algo y cuando se les está acabando, se inventan algo más. Así que con los chicos en la casa es igual. No hay horarios, pero sí pequeñas rutinas. Cada abuelo, de manera independiente trabaja con ellos en aquellas cosas que "les parece importante que los chicos aprendan" y que ellos reciben gustosamente. Creo que esa es una de las razones para que la cosa funcione, que los chicos han tenido tan poco trabajo dirigido en su vida que lo reciben con mucho agrado y sin prejuicios. Además, sus relaciones interpersonales están basadas en el afecto y cuando uno comparte con alguien a quien quiere se aprende mucho mejor. Mis padres son muy pacientes y complacientes, aunque también exigentes. Así que todo esto sumado es una muy buena receta que da como resultado un interesante abueloschooling. Trabajan lectoescritura, matemáticas, historia, razonamiento lógico, costura, tejido, cocina.

¡Qué vivan los abuelos!

Espero algún día hacer yo también abueloschooling :)

domingo, 14 de julio de 2013

Domingo de Foto - PUFFERS

Con orejas

O con patas


martes, 18 de junio de 2013

Sabiduría

"Más sabe el diablo por viejo que por diablo" dice el dicho. Pero en la vida nos vamos encontrando con personajes que desmienten esta idea; hay chicos profundos y muy sabios y hay ancianos torpes e ignorantes. No estoy hablando del conocimiento de datos, cifras o  fórmulas, sino del conocimiento de la vida, de la naturaleza humana, de sí mismos, de las emociones.  

Creo que vinimos a este mundo a ser felices y a aprender. Y este aprendizaje es con frecuencia lento y largo, y varía completamente de una persona a otra. Todos tenemos una receta particular de fortalezas y debilidades: paciencia, respeto, ternura, amor, terquedad, obsesión, ansiedad, ira, miedo...   Aquello que más nos cuesta trabajo aprender es con frecuencia lo que más necesitamos aprender. La vida es un poco irónica y nosotros somos tercos y ciegos.

Cada cual recorre su propio camino y solo avanzando en él aprende y descubre. Algunos se quedan paralizados, sus propios miedos y prevenciones los detienen (nadie más), y se ponen a pelear con la vida porque nada sale como quisieran y comienzan a pensar que es por los demás, por todas las personas que están y que han estado en su vida, que las cosas no 'les salen'. Culpan a los demás de todo, y no son capaces de ver que todo lo que tienen o no en ese momento es la cosecha de lo que ellos mismos han sembrado. Piensan que nada puede cambiar y no se dan cuenta que cuando ellos cambian, también cambian todo lo que los rodea, que su capacidad de afectar positiva o negativamente su entorno es grandísima y afecta a muchas más personas de las que suponen. Hay personas que no son conscientes de ello y gastan su tiempo y energía culpando a los demás, ofendiendo, sufriendo. El mundo actual busca todo el tiempo soluciones en el afuera, cuando la mayoría están adentro, dentro de nosotros mismos. 

Creo que los primeros pasos hacia la sabiduría son confrontarse con uno mismo - conocerse, aceptarse, derrotar los miedos, amarse - y aprender que todo lo que hacemos, somos y tenemos nosotros mismos lo hemos elegido, es decir, hacernos responsables de nuestros propios actos y decisiones. Lo tercero es buscar mejorar, corregir, superarnos a nosotros mismos. 

Sé que sucede todos los días, que he construido a mi alrededor un mundo que es una excepción a la norma, pero aun así no deja de sorprenderme.

Me sorprende que la gente no escuche a otras personas, porque son niños o jóvenes, o más jóvenes que ellos, o que se crea que la gente sabe en proporción con el número de cartones y títulos que cuelgan de la pared, o que no se pida perdón a otra persona porque es un niño o de menor edad, o por ser un empleado o de "menor rango", o que se le pongan etiquetas a la gente sin pensar dos veces en lo que están diciendo, o en que se ofenda a otro por el placer de hacerlo, o que las inconformidades, dolores y rabias no se hablen de frente con los otros, no se puedan discutir y tal vez llegar a un acuerdo; me sorprende que se crea que simplemente porque alguien es mayor en edad merece respeto, inicialmente todos como seres humanos merecemos respeto (el fundamental) pero de ahí en adelante el respeto se gana o se pierde en la medida en que cada cual actúe; exigir respeto porque sí es absurdo; me sorprende que la gente aun crea en ese cuento del "respeto a los mayores" y que los niños y jóvenes tienen que callar mientras un "adulto" esté hablando con otro. Pff! Quieren respeto? Gánenselo!!

Confrontamos a nuestros hijos constantemente a que se miren a sí mismos, a que busquen en ellos y se entiendan y se decidan, para que aprendan a leer el mundo, a los otros, para que sean empáticos, solidarios. Y todo esto con la intención de que sean más felices, de que sufran mucho menos de lo que nosotros pasamos, para que aprendan de nuestra experiencia y la de los otros. Nadie podrá evitar que pasen por situaciones dolorosas, pero si entienden que se hallan en esa situación por sus propias decisiones, que pueden hacer consciente cuál es el aprendizaje que necesitan aprender con eso que están viviendo, y que tienen la fortaleza para seguir andando; si eso lo comienzan a aprender con nosotros creo que es un paso inmenso en la vida. 

Creo que a pesar de ser pequeños han comenzado a entender esto y poco a poco a practicarlo. Son niños y adolescentes, sí, y cometen errores todos los días, (nosotros también y de seguro muchos más), pero están aprendiendo, cada equivocación es una opción de aprendizaje. Cada quien la toma o la niega. 

viernes, 7 de junio de 2013

Humanidad

Como dice Fabián, cuando suceden cosas así uno siente que el tiempo no se ha perdido, que los esfuerzos no han sido en vano:

Iryna venía en un bus, se sube un hombre ciego, vestido sencillamente pero limpio, paga su pasaje, echa su cuento y pide dinero; luego que recoge unos cuantos pesos pide ayuda para bajar del bus. Quedan solo tres personas: dos mujeres adultas e Iryna. Ella ve que las señoras se hacen las desentendidas así que se para, toma al hombre del brazo, lo conduce a la puerta y lo ayuda a bajar. Se queda en la parte de atrás del bus ya que su parada estaba próxima. Una de las señoras se levanta y antes de bajarse le dice a Iryna: "¿Y a usted no le da asco tocar a ese señor?" A lo que Iryna le responde "¿Y a usted no le da asco ser tan insensible?" La mujer no responde y simplemente se baja del bus.

miércoles, 5 de junio de 2013

Aprender a desaprender

Mi amiga Camila Puerta realiza una maravillosa labor promoviendo el porteo y la crianza con apego a través de Abrazarte, su empresa de portabebés (cargadores). Su inconformidad con el sistema educativo la había llevado a pensar en la educación en casa, la decisión llegó este año y han iniciado su camino.

Hace algún tiempo me pidió que escribiera un artículo para su página, así que me puse a la tarea.
Los invito a leerlo:

http://abrazarte.org/2013/06/05/aprender-a-desaprende/


domingo, 2 de junio de 2013

Domingo de foto

Ya que me acordé y tengo algo de tiempito, me uno al Domingo de Foto de Marvan ;)

De nuevo pintando con tiza...






sábado, 11 de mayo de 2013

Las mamás estamos mamadas!

¡Qué alboroto! ¡Qué revuelo! Hoy casi que ni se podía andar por las calles aledañas a los centros comerciales de la cantidad de carros y de gente. Aunque la crisis se siente, porque a pesar de ser una fecha con altas ventas se mantienen las ofertas en muchos almacenes, porque la gente entra a los almacenes y sale con las manos vacías, la ansiedad por comprar, por los regalos, la comida y las flores es altísima. Mujeres hermosas y "perfectas" (modelos que en su mayoría nunca han sido mamás) aparecen en los volantes y revistas promocionales de todo tipo de almacenes y todo tipo de productos que inundan los buzones, las paredes, las vallas publicitarias, la ciudad.

¡Qué horror! Estas fechas, así tengan un noble origen, son absolutamente comerciales: entre más caro sea el regalo que se de o se reciba, mejor hijo o madre eres. ¡Sólo una vez al año se acuerdan de las madres! Y para colmo quieren que nos regalen:
  • Cremas y maquillaje para vernos más jóvenes (es decir, estamos viejas y feas)
  • Lavadoras, estufas, neveras y demás electrodomésticos (para que seamos más eficientes haciendo oficio en la casa, porque como "solo las mujeres" arreglamos la casa...)
  • Ollas, muebles y remodelaciones para el baño (a ver!! Ese en un regalo para la casa y para toda la familia!)
  • Ropa (promocionada por mujeres de 20 años, 1.75 y 45kgms)
  • Viajes, flores, perfumes, cenas, spa (bueno, esto no está mal..)
Pero la cosa es que:
  • Primero: No debe haber un día para celebrar tener madre. Aunque no soy la hija más ejemplar agradezco profundamente el tener a mis padres y cada vez que puedo tengo un detalle con ellos. Cada día que mis hijos me dan un abrazo, me sirven un jugo sin que se los pida o me regalan un "te quiero", es un día especial.
  • Segundo: Las mamás estamos ABURRRIDAS de que nos usen como un objeto comercial para generar ventas de un pocotón de cosas que no son para nosotras sino para la casa.
  • Tercero: Qué queremos las mamás? Está bien una chaqueta nueva (porque la que tenemos ha comenzado a romperse) o un par de botas (de las que estamos prendadas hace meses), pero lo que realmente queremos es:
  1. Tiempo. Tiempo para descansar, para nosotras mismas, para consentirnos de la forma que deseemos como leer un libro (sin que nadie nos interrumpa por un par de horas), ir a cine, echarnos en la cama a escuchas música, bañarnos sin escuchar el grito de "mamaaaaaá"
  2. Que nos escuchen. Aunque crean que "se las saben todas" el dicho dice "más sabe el diablo por viejo que por diablo". Escuchar consejos no hace daño (así luego hagan lo contrario), pero eso sí, no dejen que nos quejemos de todo, esa maña no lleva a nada bueno.
  3. Que no tengamos que repetir toooodos los días la misma cantaleta. Si realmente quieren darle un regalo a su mamá propóngase hacer algo sencillo como "voy a tender la cama todos los días, con eso mi mamá no se desgasta diciéndome siempre que lo haga". Y si eres un hijo grande, puedes proponerte llamar a tu mamá cada 8 días e invitarla a comer cada 15 y si llevas algo a su casa levanta el reguero y lava la loza! Así de sencillo.
  4. Que nos consientan. Y eso no tiene nada que ver con compras. Queremos abrazos y besos, caricias, palabras amables como "por favor" y "gracias", y un "te quiero" de vez en vez no va nada mal.
  5. Que nos respeten. No se les ocurra decirnos que estamos gordas, viejas o feas o que "deberíamos" hacer algo que a ustedes les parece. Sugieran con cariño y con sutileza "podrías ensayar..." 
  6. No nos comparen. Esta fue la madre que les tocó, quiéranlo o no, así son las cosas así que aprendan a vernos lo bueno y dejen de restregarnos nuestros defectos. Y no vengan años después a reclamarnos por sus traumas, son SUYOS así que RESUÉLVANLOS. Que al final de cuentas, la madre que los crió no es la misma que somos hoy en día.
  7. Ámennos. Como merece ser amado todo se humano.
No es tan difícil.... CREO!


Y ahora la anécdota:

 Anuk me dice: Mamá, yo aun no te he hecho tu regalo de madre pero ya sé lo que te voy a regalar.
Yo le digo que muchas gracias, pero que para darme un regalo no es necesario que haya una fecha especial, que cualquier día me puede dar un regalo como lo hace con frecuencia. Que las fechas como el día del padre o de la madre son principalmente comerciales, que lo hacen para que la gente compre cosas que generalmente no necesitan. Que por ejemplo para el día de la madre quieren vender estufas y neveras como regalo para las mamás. Y soltó la carcajada! Se reía y repetía "estufas y neveras?"

Si una niña de 7 años puede entender que es absolutamente ridículo y absurdo regalarle a la mamá una estufa y una nevera, ¿cómo es que mucha gente y la publicidad no lo entiende?

martes, 7 de mayo de 2013

Madurez


Quiero decir que hoy soy una mujer feliz.

Que me veo al espejo y me gusto, con y sin ropa. Acepto mi cuerpo y lo quiero así, tal cual. Lo observo y veo el paso de los años, las estrías de los embarazos, mi vientre que no es plano, los gorditos y la piel que se comienza a caer por los años. Mi cuerpo tiene toda una historia que contar.

Los años de mi haber ya van por los 35. Ya no soy lo que se dice joven, pero me siento en mis veinte. He sobrevivido a mi propia estupidez y he encontrado la fortaleza en mi corazón, en el amor, en mi sexualidad, en el dar y el recibir, en el compartir. No he perdido el humor, el juego ni la risa, y mi mente creadora es hiperactiva. Y aprendo, todos los días.

Hablo con más gente, menor o mayor, y comprendo el punto de la vida en el que me hallo, y me siento completamente feliz. No me creo mejor ni peor. No me las se todas, ¡ni más faltaba! Cada vez que abro una ventana diviso un mundo infinito que no conozco, pero lo que sé, aunque muy poco, lo he aprendido bien. Reconozco mis habilidades y mis fortalezas así como mis falencias. Sé quien soy,  qué no soy, qué quiero. Tengo mis sueños, los míos, los propios y tejo mi camino hacia ellos. Decido, concientemente, cada paso procurando ser lo más locamente-coherente.

Me siento mujer en todo el sentido de la palabra: Yo, esposa, madre, hija, amiga, amante.

Mujer.