miércoles, 8 de octubre de 2014

Carnaval de blogs - Silvia - Las cosas negativas de educar en casa

Aquí tenemos la reflexión de Silvia. Muchísimas gracias por tu aporte

Cuáles son las cosas negativas de educar en casa

Me sumo.

Yo tengo tres hijos, de 10, 8 y 4 años, y tras todos estos años de andadura en el homeschooling, después de cometer muchos errores y de aprender de ellos, he descubierto que esto del homeschooling también tiene sus cosas negativas.

Las cosas negativas de educar en casa son varias.

La primera es caer en la trampa de comparar. Comparar tu familia con otras. E intentar igualar lo que otros hacen. Eso termina en frustración. ¿Conclusión? Cada uno debe hacer aquello que le llena y le sirve a su familia, por mucho que otras ideologías o metodologías nos encanten, tienen que encajar con nuestra familia, sino: ¡fuera! La metodología debe adaptarse a la familia y no al revés. Para eso hay que tener en cuenta que un blog es un escaparate de la vida de una familia, pero que solo nos dejan ver unos minutos (o unos segundos!) de su vida diaria, y que por supuesto, eso no es el reflejo real de esa familia. En el blog se pone siempre la cara bonita, la actividad chula, o lo bien que el niño hace esto o aquello, pero nunca sale cuando están enfadados, cuando no hay interés, cuando están cansados… Y los niños, son todos niños. Los de los demás blogs también.

Otra cosa negativa es querer emular la escuela, llegando a hacer en casa las mismas cosas que se hacen en el colegio. Frustración también. Lo mismo pasa con los libros de texto. Pueden ser una guía, si tu lo decides así, pero ellos no pueden ser tu amo: tú los usas como tú quieres. Y si en el colegio no los terminan nunca, ¿porqué tendrías tú que hacerlo? Los tiempos y los temas que los autores de los libros han decidido que hay que aprender, no son para nada obligatorios ni necesarios. Quizá tu hijo no sepa nada acerca de los mamíferos, pero lo sabrá todo acerca del cuerpo humano, porque es lo que le interesa ahora. Así que ¿ para qué necesita saber otra cosa, si ahora no le interesa? Además,¿ porque cada curso deben aprender sobre los mismos temas que en el curso anterior pero ahondando un poquito más ? ¿ No pueden profundizar cuando estén interesados, aunque no les toque por edad? Hay que seguir sus intereses, y no las órdenes de los libros de texto.

También es negativo caer en el lado opuesto: no hacer nada dirigido, no proponer nada, dejarlos siempre a su aire… A veces suena muy bonito, dar libertad a los hijos, no tenerlos encorsetados, niños libres, salvajes, espontáneos… Pero a veces se malinterpreta y se cae en el libertinaje, que acaba haciendo daño a la familia. Hay que saber ver hasta qué punto los niños necesitan de esa libertad, o si realmente necesitan más de nuestra presencia y de nuestras propuestas para hacer cosas juntos  (sin imponerlas, eso sí): se puede llegar a disfrutar de las actividades con los hijos. Y ellos aprenden de forma real.

Otro peligro es no saber esperar el tiempo de cada niño. Uno aprenderá antes a leer, a otro se le dará mejor los cálculos matemáticos, otro destacará en el arte… No querer que todos respondan igual a los mismos estímulos, es importante, para saber dejar el espacio que cada hijo necesita. Si una cosa ahora le cuesta mucho, déjalo estar. Dentro de unos meses vuélvelo a proponer, y muchas veces pasa, que entonces, como ya son más maduros, lo entienden a la primera, y ¡hasta se sorprenden de que no lo entendieran antes!

¡No querer correr!!! ¡¡¡Cuantas mamás hemos empezado ilusionadas haciendo fichas para nuestros hijos de tres años, preparando educajas, actividades de pinterest super chulas… y al final, lo único que recibimos a cambio por parte de nuestros retoños es un resoplido que nos hiela el alma!! ¡¡Con la ilusión con la que nosotras lo habíamos preparado!! Y es que a veces la ilusión nos hace anticiparnos a sus necesidades, entonces ellos lo perciben como una obligación, y la actividad tan divertida se convierte en un pulso entre madre e hijo. Y a los pocos años de educar en casa la hora de “hacer cole” para el niño le suena a tortura, porque ya lleva muchos años de desgaste.  Lo mejor es no querer empezar demasiado pronto. Yo estoy muy de acuerdo con el lema “más vale tarde que temprano”, porque si a los diez años nunca antes han hecho una suma, en cinco minutitos lo aprenderá la mar de fácil, por su madurez, su interés, etc. Pero cuando se quiere empezar a los cuatro… la frustración estará presente!

No tener constancia. Para mi ha sido lo más difícil de entender. Porque a veces he priorizado mis necesidades a estar con ellos. Hay que tener constancia, e intentar hacer algo todos los días, aunque sea poquita cosa. Aunque solo sea jugar a un juego juntos, leer un libro, o pintar un rato. Al cabo de la semana, todos esos ratitos se convierten un unos muchos ratos, y que en global han aprendido cosas que una no había planeado pero que han surgido y estabas presente.

Bueno, y el peligro más importante del homeschooling para mí es no darse cuenta de que pasar tiempo con ellos es lo más importante que podemos hacer para su educación. No las mates o la lengua. Y que cuando se nutren las relaciones en familia, el aprendizaje prospera.