domingo, 25 de abril de 2010

Leche y publicidad

No he escrito nada sobre embarazo o lactancia porque, se supone (jejeje), que ya estoy en la recta final de estos procesos. He lactado a mis hijos hasta pasado el año y medio (que para los estándares colombianos es muchísimo) y ha sido una de las experiencias más hermosas y reconfortantes de mi vida. Soy una defensora de la lactancia y aunque ya estoy saliendo de esta etapa, me sigo documentando porque hay cosas por aprender y que espero poder compartir con mi hermana y mis hijas. Uno de los blogs que sigo es el de Tenemos Tetas, donde permanenetemente publican información muy interesante. Recientemente publicaron un artículo donde hacen una larga exposición sobre cómo hace más o menos 50 años la industria le cambió la mentalidad a la gente para que lactara menos a sus hijos y pasara a usar leche de fórmula o leche de tarro, con todas las desventajas que esto conlleva, pueden leerlo AQUÍ.

La publicidad es una forma genial de hacer antropología, siempre me ha gustado porque nos devela la forma de pensar y el momento de la sociedad en que se realiza. Ordenando, encontré una revista de una amiga, una IDEAS de 1986 y vean esta joya que me encontré, la marca la dejo a vuestra imaginación...

7 comentarios:

Ana P. dijo...

Tiens razón. Yo tuve mucho conflicto con mi mamá, debido a mi insistencia "terca" de querer amamantar a mis hijos. Luego entendí que eso era algo desconocido para ella, pues como me dijo alguna vez: después del parto salió de la clínica con su bebé en brazos y la fórmula de la leche de tarro con la que debía alimentarlo.

Zinnia Muñoz dijo...

Mi madre afortunadamente me lactó así que tuve apoyo para lactar mis hijos. Ella dice que yo "no quise más" y por eso solamente me dio hasta los cinco meses (¿Conocen ustedes un bebé de cinco meses que no quiera tomar teta?), a mis hermanos hasta los 8 meses porque "eso era lo que recomendaba el doctor", en ese momento les embutían el tetero con leche de vaca y adiós pechito.

Y que tal a los bebés recien nacidos que los reciben al mundo con "un teterito" en las clínicas sin preguntarles a las mamás... Y dicen que estimulan la lactancia materna... Plop!

Ipe dijo...

Zinnia, lo del anuncio es genial, yo no soy antropologa... pero es lo que más me gusta.

Yo descubrí la lactancia materna leyendo Ana Karenina (uno de mis libros regalones) cuando Kitty se encuentran con aquellas campesinas en el río y están dando pecho a sus hijos de 3 ó 4 años. Lo recuerdo muy bien porque yo tenia 14 años y mis vecinos recién habían tenido un bebe al que yo le daba mamadera... se me removió el piso. Yo he amantado a mis hijos durante el primer año... siento que ha sido poco, pero fui débil ante la presión social (la pediatra poco menos que me llamo asesina de niños)... solo años después descubrí que la ignorante era ella.

Cariños mil,

Zinnia Muñoz dijo...

Una experiencia personal de juventud muy interesante Ipe. Y en cuanto a los medicos, qué cosa si hay tanto médico bruto, o es que los programas de las universidades los dirigen entre nestlé y roche...

Zulema dijo...

Interesante, yo tampoco fui lactada :S y nunca tuve referencias cercanas sobre dar el pecho. Hasta que yo misma lacté, creo que vamos bien con casi dos años, u haber hasta cuando :)

Mi madre me apoya ahora, me gustaría saber si siente algo por dentro por no haberlo hecho ella, pero la verdad no quiesiera remover nada.

Es bueno siempre informarnos, siempre habrá alguien cercano que necesite ayuda, consejo o información... :)

Desdemicordilleradelosandes dijo...

segun mi madre ya a los 2 meses , ya no quize más pechito .
Y la verdad a sido una guerra con mi familia a no darles , leche , a usar pañales de tela al no chupete y evitar la TV, homeschool y sumale 3 hijos seguidos ...
Solo tengo el apoyo de mi marido para los demas soy una masoquista....
el tema es que ya ando a la defensiva y hay días que me agoto.

Zinnia Muñoz dijo...

Eso de que un bebé no quiera pechito a mí me suena muuuy raro. Algo más pasó ¿verdad?

Ay Greisi, para ellos debes ser de otro planeta por hacer las cosas tan diferentes a como ello piensan que "deben ser". Poner el límite no es sencillo pero es necesario, dejar claro el punto de uno y el de ellos, y cuando las dos partes acepten la diferencia, respira uno más tranquilo. Para nosotros el proceso también ha sido largo pero hemos logrado un punto de equilibrio sano y respetuoso con mis padres y es una dicha.

Fuerza y ánimo.