domingo, 18 de abril de 2010

Desideria - Michael Ende

Del cuento de Michael Ende, "La escuela de Magia", saco este fragmento para compartir con ustedes.

La historia transcurre en un país llamado Desideria donde las personas estudian en la escuela y la universidad para ser magos. El narrador pertenece a 'nuestro mundo', es un observador de la clase en la escuela de dos gemelos, quienes junto a otros cinco chicos, asisten por primera vez. El profesor pregunta a los chicos -qué creen necesario para hacer magia?-, a lo que ellos contestan cosas como varitas, sombrero de punta, conjuros y demás, a lo que el profesor dice:

"-Todo eso -interrumpió el señor Platino- no son más que unos recursos externos, que para unos son importantes y para otros no. Lo que en verdad hace falta es mucho más sencillo y más complicado a la vez. Y está dentro de vosotros mismos.
Todos se callaron, perplejos.
-Se trata de la fuerza de desear -siguió diciendo el señor Platino-. El que quiera practicar la magia tiene que ser capaz de controlar toda su fuerza de desear y saber utilizarla. Pero para ello tiene que  llegar a conocer sus verdaderos deseos y aprender a manejarlos (...) ...os he hablado de los verdaderos deseos y esos sólo puede encontrarlos quien vive su propia historia. 
-¿Su propia historia? -preguntó Mali-. ¿Es que todos tienen una distinta?
-No, no todos; todos, todos, desde luego que no -suspiró en señor Platino-; y eso que aquí, en Desideria, somos relativamente buenos en ese aspecto. Pero fuera de aquí, en el mundo corriente, la mayor parte de las personas no viven nunca su propia historia. Ni le dan a eso ningún valor. Las cosas que hacen o que les suceden las podría hacer o le podrían suceder exactamente igual a cualquier otra persona. ¿Es verdad o no?
Y al decirlo dirigió su mirada al lugar que yo ocupaba en el último banco. Todos los niños se volvieron a mirarme. Yo asentí tímidamente con la cabeza y me puse un poco colorado.
-Y por eso -volvió al hilo de su discurso el señor Platino- no llegan a descubrir nunca sus verdaderos deseos. La mayor parte de la gente cree que sabe lo que desea. Hay quien cree, por ejemplo, que le gustaría ser médico famoso, o catedrático, o ministro, y en cambio su verdadero deseo, que él mismo ni siquiera conoce, es ser simplemente un buen jardinero. Otro piensa que le gustaría ser rico, o poderoso, pero su verdadero deseo es ser payaso de circo. (...) Sus auténticos deseos se inclinan a menudo hacia algo completamente distinto, e incluso, a veces, justo hacia lo contrario. Por eso en realidad nunca están de acuerdo consigo mismos. Y como esos deseos les resultan ajenos porque pertenecen a historias ajenas, nunca viven su propia historia. Y por eso mismo, como es natural, tampoco pueden practicar la magia."

Triste que en nuestro mundo las historias de las personas se repitan una y otra vez (lo creen ustedes?). La publicidad hace su efecto, y el "sueño americano" tiene fregado a muchos.

Que todos los trabajos bien habidos son válidos. (no todos podemos ser médicos, abogados o ingenieros, como 'desean' tantos padres con sus hijos)

Pues que podamos encontrarnos y vivir nuestra propia historia, y ayudar a nuestros hijos a encontrar la suya es una gran tarea, una historia personal, única e irrepetible que los haga felices y plenos. Que podamos con la fuerza de nuestros deseos usar nuestra magia....

2 comentarios:

Silvia dijo...

Que bonito fragmento y me encanta lo que dices al final...yo brindo por eso para nuestros hijos y nosotros (si no es muy tarde)

Zinnia Muñoz dijo...

Salud!!