sábado, 5 de marzo de 2011

Volviendo a.... lo que hacemos

La entrada de Andrea me hizo pensar en nuestra vuelta a las no-clases. Esto de la educación casera es como un Lego, aunque nos den las mismas piezas cada uno construye algo diferente! Lo cual es maravilloso!

Con Iryna la cosa es más fácil, el ballet cubre la mitad de su tiempo, la otra mitad seguimos en los ejercicios de la rutina y la convivencia diaria, que han mejorado pero la pereza siempre ronda... Además, hace pulseras, pinta camisetas, decora el cuarto, practica su piano, lee. Lee tiras cómicas, no ha terminado el tercer libro de Mundo de Tinta pero ahí va, lee a sus hermanitos y una que otra cosilla que se cruza en su camino. Lee, que es lo importante. De vez en vez sale con alguna pregunta que nos da para hablar. Me ha gustado mucho que el libro de Sangre de tinta le ha proporcionado novedades en el lenguaje y los significados, así que pregunta cada vez que no entiende alguna palabra o concepto y eso nos brinda conversaciones interesantes.

Cedric se sigue adaptando a la rutina diaria, a cumplir con sus responsabilidades, y además de la pereza lo ronda el mal genio, tenemos a un preadolescente en proceso, uff! Sigue con sus clases de deportes con muy satisfactorios resultados y contando. Lee también, tiras cómicas, libros de la biblioteca y de vez en cuando retoma algún libro, retoma porque tiene la costumbre de iniciar uno y luego cambiar, y otro, como en un carrusel, los va rotando... Aun me preocupa la comprensión de todo eso que lee... Aunque con frecuencia creo que el problema es mío, siento que nuestros cerebros funcionan de una manera tan diferente que no entiendo como conecta, almacena o no el conocimiento. Me preocupan también las matemáticas, aun no sabe manejar el dinero (pero como dice mi padre, con esta devaluación, manejar cifras de miles no es tan fácil), lo mando a la tienda con lista en mano y me sale con unas, ay! Y aun no ha empezado a trabajar la división, la cual será una de las misiones de mi padre este año, con las tablas de sumar y de multiplicar que se olvidan tan fácil...

Anuk ya casi con cinco años, sigue con su lectoescritura y estoy tratando de ser lo más juiciosa para trabajarle los días que no viene Leo, pero ¡anda si hay que tener paciencia! La mitad del tiempo lo toma del pelo a uno pero va super. Estamos trabajando con sílabas, jugamos a hacer palabras y luego ellas las escribe; le gusta mucho esto. Estamos empezando otras actividades que les contaré luego. Juega con Líam medio día, preciosos! Tienen una imaginación y una creatividad maravillosa y tienen la tranquilidad de su casa y de la compañía de sus padres y hermanos, y también de amigos.

Líam juega, brinca, pinta... Todo lo que debe hacer un niño de su edad. Se ha demorado en soltar la lengua pero no me afana, no ha parado de avanzar. Leo también lo pone a repetir palabras cuando se cuela en la clase de Anuk y lo hace muy bien. En resumen, precioso. Ya me deja dormir (eeeehhh!!), todavía siento que no hemos terminado el destete. Lo que más duro le da es la siesta de medio día que al no haber teta no llega y se pone de un genio espantoso.

Luego de escuchar a Leslie la verdad es que uno se relaja bastante con los chicos. Ahí van y van bien, cada uno con sus ritmos y sus necesidades. Una cosa que uno aprende es que no les podemos dar el mundo, a veces uno se afana por un momento por las comparaciones con otros chicos pero cada vida es un mundo y cada mundo es único, así que no tienen por qué aprender lo mismo que otros, sino lo que necesitan, pueden y quieren.

Todos los días hay conflicto, todos los días procuramos resolverlos de la mejor manera. Aun nos falta mucho camino como seres humanos y como familia, y la convivencia es una prueba grande! Pero esa es la idea, cada día una lección... cómo aprendemos de lento. Pero nuestra vida se va tejiendo, cambiando de color las hebras, tratando de hacer una tela sin huecos y con pocos parches. El alejamiento que nos provocó inevitablemente el colegio hizo jirones una parte de nuestra vida compartida, pero de aquí en adelante esperamos tejer lo suficiente para poderos abrigar con eso en los años por venir.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Eso de que no hay un día igual al otro es la ura y santa verdad. Y cuando crees que tienes todo bajo control, la vida te enseña que el control es una ilusión.

Silvia dijo...

Váis muy bien Zinnia, comprendo tus preocupaciones con Cedric, pero veo que ya váis tomando posibles soluciones. Qué padre tan lindo que te echa la mano. Oye, y no tienes nada de mates orales. A mí esto es lo que finalmente me funcionó con la mayor. El libro que recomienda Andrea también tiene buena pinta.

Yo no he convivido con tus hijos como Andrea, pero como ella dijo en su post, coincido en que son divinos y yo los veo desarrollándose genial, y como dices, tejiendo ese entramado familiar.
Me alegra muchísimo que la visita de Leslie os hiciera a todos tanto bien.
No te compares, sigue por donde vas, es buen camino, bello bello, enhorabuena por tus hijos lindos.
Besitos

Zinnia Muñoz dijo...

Jajaja, sí Andrea, siente uno que se para una mosca en la balanza y lo altera todo.

Cuéntame más de lo de las mater orales Silvia, me suena.

Abrazos

Silvia dijo...

Sí, aquí http://resourcesbysilvia.weebly.com/mathgeometry.html
el segundo recurso mencionado, Arithmetic for Young Children, que aunque está en inglés es super fácil de traducir, tiene 155 páginas, mi hija y yo estamos por la 46. Empieza super básico, y se vá complicando muy despacio, aunque si no se llega a las preguntas del final está bien, se pueden dejar para cuando haya más madurez, es todo oral y sólo requieres un papel o pizarrita para cuando tiene que hacer unos palitos, y unas piedritas, o cualquier cosa para contar. Para que te des una idea, las preguntas son así:
- Saca 6 "counters", cubitos, o lo que sea
- Ponlos en una fila, en dos filas
- ¿Cuántos grupos de dos puedes hacer?
Y otras son - Mira esta silla, cuántas patas tiene, cuántas tienen dos sillas
O si cuentas los dedos de ambas manos menos los pulgares, tienes menos o más que ocho...
Tmabién hay unas de figuras, de mitades, de medidas. Y algunas por ahí me he saltado, pero llevamos hechas la mayoría.
El prologo puede estar más difícil de entender, pero creo que tu inglés sí lo alcanza, dice que al niño no se le debe aburrir y hay que tratar de evitar que odie las matemáticas básicas, y que las adquiera fluídamente de forma oral antes de ponerle a escribir nada. Y que hagas unas tres o cuatro preguntas, pero que no te excedas, poco a poco y sin cansar.
Yo si alguna pregunta me la dá mal, paso a lo siguiente y la hago al otro día, pero no le digo la respuesta buena ni intento como medio preparar para que me diga lo que está correcto. El caso es que no lo tomen como adivinanza (lo cual la mía a veces lo ha hecho, y entonces cambio de pregunta, no tiene sentido), sino que lo piensen y razonen.
Quizá las preguntas del final sean un reto para Iryna, y pienso te iría esto bien para Cedric. Creo que es un libro que a tu padre le fascinará, es del 1800 por ahí. Así que ¿dónde en el chiste de matemáticas estamos, amiga, ja ja ja?

Silvia dijo...

Ah, y si me sé las páginas y por dónde vamos, es sólo porque lo leo de la kindle, y todos los días abajito veo 155, y 45, 46, o por ahí más o menos vamos. No leo una página entera cada día, sino entre tres y cinco problemas, como sea que caigan en las hojas.

Zinnia Muñoz dijo...

Ya lo estoy descargando, Gracias!

Ana P. dijo...

Que entrada más bonita Zinnia, te leo más relajada. Ese proceso de aceptar que una cosa es lo que son nuestros hijos y otra lo que esperamos de ellos no es fácil, pero tampoco imposible. Me encanta tu último párrafo, pura aceptación y esperanza condensados en siete renglones.

Un abrazo.

Zinnia Muñoz dijo...

Hola Anita. Gracias por tus palabras. Creo que la educación en casa se define para mí como antes y después de Leslie. Igual, uno nunca deja de preocuparse por cosas (que si será poco de aquello o mucho de lo otro), pero les damos lo que podemos, verdad?

Un abrazo